La única pluma de Artur Mas
Tuve la santa paciencia de ponerme el sábado pasado frente al televisor para presenciar en directo el gran teatro que la Generalitat de Cataluña había organizado en la sede del Ejecutivo catalán. Llegó Artur Mas vestido y peinado escrupulosamente. Saludó a su Gobierno, al resto de invitados y, cual torero que se empeña en hacer una gran faena, dio unos pasos hacia adelante y se situó casi en el centro del improvisado ruedo que formaban los asistentes al solemne acto. …

