Hablar por hablar

Lo más seguro es que si oyeran los comentarios de los ciudadanos sobre las sesiones de los miércoles entrarían en «modo pánico”

Pedro Sánchez, junto a Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el último congreso federal del PSOE
Pedro Sánchez, junto a Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el último congreso federal del PSOE

Resulta comprensible el mimetismo que se produce en el lenguaje político y en la forma de hablar de los políticos. Son muchas las horas, los días y las semanas que pasan juntos, ya sea en los Plenos o Comisiones del Congreso o del Senado, ya sea en los escaños de Ayuntamientos, Cabildos o Diputaciones. Esa cercanía, que se ve acompañada de discursos, provoca que el lenguaje de unos acabe siendo imitado en algunas formas y expresiones por otros.  Recuerdo que fortuna que adquirió la famosa “alícuota parte” de Felipe González. Rara era la vez que en sus discursos no aparecía lo de la “alícuota parte” hasta el punto en que poco a poco, uno tras otros, los diputados de su partido y, posteriormente, los diputados de otros diferentes al suyo comenzaron a utilizar la “alícuota parte” sin saber que “alícuota” significa parte. “Señorías, no pretendan ustedes quedarse con la alícuota parte que nos corresponde a nosotros”. O sea que nadie se quede con la “parte parte”.