golpe de estado

Yo estaba allí

Sigo vivo gracias al Rey. Nací en una dictadura y moriré en una democracia. Esa será la herencia que dejemos la generación que hicimos la Transición

El rey Juan Carlos I, durante su discurso a la nación ante el golpe de Estado del 23-F
El rey Juan Carlos I, durante su discurso a la nación ante el golpe de Estado del 23-F

Hoy hace 40 años que se inició un secuestro que duró 18 horas. El entonces teniente coronel Tejero y un grupo de guardias civiles asaltaron el Congreso de los Diputados y tomaron como rehenes al Gobierno de España y a los 350 representantes de la soberanía nacional. Yo estaba allí en mi condición de diputado socialista por la provincia de Badajoz. Se iba a votar ese día, en segunda vuelta, la elección del presidente del Gobierno español. La noche anterior no fue mi mejor noche. Una gastroenteritis me mantuvo despierto con continuos paseos de la cama al cuarto de baño y de este a la cama. Sonó el despertador y decidí que no tenía cuerpo para conducir mi coche durante 400 kilómetros por carreteras de las que nos dejó el régimen franquista que Tejero quería recuperar. Mi voto no resultaba decisivo. Vería por la tele la sesión plenaria, que se prometía corta ya que las cartas estaban echadas y Leopoldo Calvo Sotelo resultaría elegido presidente con más votos a favor que en contra.

La hora de la justicia

La hora de la justicia / rosell
La hora de la justicia / rosell

No hay diálogo posible ni nada que negociar con el independentismo. O Constitución y Estado democrático de derecho o república catalana independiente. Éstas y no otras son las alternativas que están en juego. Los independentistas ya han manifestado, por activa y por pasiva, cuáles son sus premisas de partida: La república catalana independiente ya fue promulgada y no piensan retroceder hacía otra fórmula diferente.

¿Golpe? No, desbordamiento constitucional

«Cuidado con humillar a Cataluña», fue la advertencia o la amenaza que expresaron un par de comentaristas políticos la noche del pasado domingo, ocho de octubre, en La Sexta, analizando la manifestación que los catalanes no independentistas celebraron en Barcelona para reclamar el fin del desafío separatista. Se entendió perfectamente lo que querían decir con esa amenaza y qué entienden ellos por Cataluña.

No creo que se sientan humillados los catalanes no independentistas si, quienes han desafiado la unidad territorial de España y su ordenamiento constitucional, son derrotados por el Estado de Derecho. Si esos catalanes no experimentarán humillación sino alivio, entiendo que ambos comentaristas políticos están confundiendo la parte con el todo, a los independentistas con el conjunto de la ciudadanía catalana cuando hablan de humillación a Cataluña.

Scroll al inicio