Isabel Díaz Ayuso

Lástima de país

La debilidad partidaria sólo podría ser compensada por la fortaleza de las Instituciones. Pero no parece que vayan las cosas por esos derroteros

Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso. Europa Press
Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso. Europa Press

Adolfo Suárez ganó el referéndum para la reforma de 1976. Se inició lo que más tarde se conoció como la Transición española de la dictadura a la democracia. Desde ese momento, el único legitimado por las urnas fue Suárez. Todos los demás comenzaron a tener presencia y protagonismo público, pero no estaban legitimados por las urnas. Esa legitimación le permitió hablar de tú a tú a quienes, viniendo de la clandestinidad y de la lucha contra la dictadura franquista, de cuyo partido único (Movimiento Nacional) Suárez era el secretario general, les faltaba pasar por el refrendo popular.

¿Por ser mujeres?

Casi siempre pasa lo mismo cuando las candidaturas no son de hombres sino de mujeres. Pasan en un santiamén del cielo al infierno

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press

Alardeamos tanto de feminismo que cada vez que surge una candidata con posibilidades de ganar unas elecciones autonómicas o generales, inmediatamente sacamos de la chistera uno o dos candidatos para impedir la victoria de la candidata. Basta recordar a Sáenz de Santamaría y a Pablo Casado. La primera fue la preferida de la militancia popular. Cuando dejaron de votar los afiliados, Santamaría y Casado sometieron sus candidaturas a los compromisarios. Ganó el segundo. Cuando surgió una candidata con posibilidades se tuvo la habilidad de ponerle enfrente a un candidato para que ganara a la mujer y así poder seguir presumiendo de partido feminista cortando el paso a las mujeres que tuvieron el coraje de dar el salto en un mundo de hombres.

Sin novedad, señora baronesa

En 1996, Felipe González, tras perder las elecciones frente al PP de Aznar, renunció a repetir como secretario general del PSOE. El nuevo PSOE que a partir de 1974 abanderaron Felipe y Alfonso Guerra junto con una nueva generación de dirigentes socialistas comenzó a declinar y caminar hacia posiciones que poco a poco han generando desconfianza en parte del electorado español.

Ese PSOE, a partir de 1979, defendió con seguridad su proyecto democrático y fue generando confianza en amplias capas de trabajadores de toda clase y condición, en profesionales liberales, en pequeños y medianos empresarios, en pensionistas, en agricultores, etc., y en amplios sectores del mundo de la cultura que apostaron por un proyecto de izquierdas razonable, creíble y posible. El abandono del marxismo supuso establecer una clara frontera entre el comunismo y la socialdemocracia.

Centralismo madrileño

En Madrid seguirá existiendo la democracia cualquiera que sea el resultado. En Cataluña volverá a desaparecer el pluralismo político

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press
La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press

Estamos viviendo en una España absolutamente descentralizada, de los países más descentralizados del mundo pero, sin embargo, económica y políticamente seguimos con un centralismo feroz. El centralismo madrileño le ha ganado la batalla cultural al centralismo catalán que se llevaba la palma antes de que el independentismo arruinara el buque insignia que era Cataluña. Es una verdad incuestionable afirmar que todo lo que no esté en Madrid no existe y ésa es la experiencia que tenemos acumulada a lo largo de estos años. Siempre ha sido así y, seguramente, siempre será así.

Tirar de la manta

Madrid no debe ser el lugar donde se afilen los puñales para ver quién mata políticamente a quién

El candidato del PSOE, Ángel Gabilondo
El candidato del PSOE, Ángel Gabilondo

Se cuenta que cuando, en 1980, Tarradellas, presidente provisional de la restaurada Generalitat de Cataluña, convocó las primeras elecciones al Parlamento de Cataluña tras la llegada de la democracia, los aspirantes a presidir el Gobierno catalán le visitaron en el Palacio de la Generalitat. Cuando se marcharon, uno de los asesores del presidente le preguntó: “¿Y quién cree usted que ganará?” Tarradellas, después de un largo comentario, contestó: “Ganará Jordi Pujol”. Intrigados, le pidieron que explicara su pronóstico. “Porque fue el único que se interesó por saber cómo era la vivienda oficial del Presidente de Cataluña”, contestó el veterano político.

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