Se está diciendo tantas veces eso de que las autonomías gastaron sin ton ni son, que, tras veinticuatro años de gobierno en una de ellas, no voy a tener más remedio que dar la razón a todos aquellos que hacen esa dura crítica del sistema autonómico español. Es cierto que desde que los gobiernos autonómicos, una vez constituidos, comenzaron a tomar conciencia de las carencias que tenían los territorios sobre los que tenían que ejercer la acción de gobierno, se pusieron manos a la obra para compensar tantos años de centralismo y de abandono.