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Algo faltó en las Olimpiadas de Río 2016

El pasado día 5 se inauguraron los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, en Brasil. Durante los meses que precedieron a la inauguración del evento deportivo más importante de cuantos se celebran cada cuatro años, se especuló sobre la capacidad y preparación de los brasileños para llegar a tiempo y en condiciones a la inauguración. Los medios de comunicación nos ofrecían imágenes y crónicas periodísticas que ayudaban a pensar negativamente sobre la decisión que se adoptó por los responsables de decidir el lugar de celebración de esos juegos. Habitaciones a medio construir, baños rotos, duchas destartaladas proyectaban la ruina que parecía ser la ciudad olímpica, sitio en el que los atletas y deportistas participantes iban a vivir durante el periodo de celebración de las competiciones en las que participaran. Se pretendía transmitir la idea de que Brasil no era un país acreditado para responsabilizarse de una organización como esa.

¿Por qué no se quita?

Reunión entre Rajoy y Sánchez. Foto: GTRES
El miércoles tendremos noticias fidedignas sobre la decisión que adopte Mariano Rajoy en relación con su investidura a la presidencia del Gobierno. Por lo que nos contaron él y la presidenta del Congreso de los Diputados, el Rey Felipe VI encargó a Rajoy que intentara la investidura. En esta ocasión, Rajoy parece que aceptó el encargo, aunque seguimos sin saber si, tras las entrevistas, primero con Albert Rivera, y luego con Pedro Sánchez, seguirá conversando con el resto de los grupos de la Cámara o dará por concluido el intento y pactará con la presidenta del Congreso la fecha del debate de investidura o su renuncia a continuar con el empeño.

Hartos de los que están hartos

Mariano Rajoy en el Congreso. Foto: EFE
No hay defensor de la regeneración democrática y política que no comience sus conversaciones, sus comentarios o sus artículos sobre la situación política española con el manido ¡Estamos hartos! Esa es la exclamación con la que se inicia la perorata sobre la incapacidad de los partidos políticos para ponerse de acuerdo a la hora de conformar un Gobierno en España. Consideran una agresión el hecho de que, después de dos elecciones, se siga manteniendo la duda sobre el titular de la Presidencia del Gobierno y se maneje la fecha de finales de noviembre o principios de diciembre para volver a someter a los españoles a la ¿tortura? de tener que volver a las urnas. Tortura era no poder votar durante cuarenta años. Si votamos dos veces extras, se nos siguen debiendo ocho elecciones.

Nunca se vio charla tan intensa en tan poco tiempo

De izquierda a derecha, Obama con Sánchez, Iglesias y Rivera, el pasado domingo. Fuente: The White House
Cuando llegan las Navidades, junto a los escaparates nevados y las calles iluminadas de los centros urbanos, las dos imágenes que mejor reflejan la ilusión y la inocencia son el anuncio televisivo de la Lotería Nacional y los niños entregando la carta a SS.MM. los Reyes Magos de Oriente antes del día de la Cabalgata. Pasadas las fiestas, vuelves a caer en la cuenta de que la ilusión se torna resignación, de que la suerte es patrimonio de unos pocos y de que la inocencia es la cualidad que acompaña a los niños hasta que les llega la adolescencia.

Cumplir las promesas de la campaña

Siempre que pasa lo mismo, se dice lo mismo, sin que exista la más mínima garantía de que se van a cumplir las premoniciones. Cuando, después del 20-D, los partidos del arco parlamentario no fueron capaces de llegar a un acuerdo para formar un Gobierno, los más avispados de entre nosotros auguraban una amplia abstención si se volvían a convocar nuevas elecciones; se aventuraba que los responsables de conducir al país a un nuevo proceso electoral lo pagarían caro en las urnas. No pasó ni una cosa ni otra. Los españoles volvimos a votar el pasado 26 de junio con un porcentaje de participación parecido al que acudió a votar en las elecciones de seis meses atrás. PSOE y Ciudadanos, ante la inacción de Rajoy, intentaron formar un Gobierno que sólo exigía la abstención del PP o de Podemos. Podemos se quedó como estaba en las últimas elecciones, y PP ganó diecisiete escaños. Nada de lo que se predijo ocurrió.

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