¿Y si se disculpara o admitiera su error?

Irene Lozano. EFEUn partido político no es más que el instrumento del que se vale un nutrido grupo de ciudadanos para intentar conseguir el poder institucional y, desde él, tratar de conformar la sociedad en la que viven de acuerdo a los principios que inspiran su pensamiento y su visión del funcionamiento de esa sociedad. Se milita en un partido para ganar unas elecciones, que es lo que ocurre cuando circulan en lamisma frecuencia de onda la mayoría de los electores y el partido que aspira a representarlos.

La niña que sabía demasiado

Rosario Porto y Alfonso Basterra

Se inició el juicio contra los padres de la malograda niña Asunta Basterra Porto, niña de doce años, encontrada muerta en una pista forestal del municipio de Teo, en La Coruña, el 22 de septiembre de 2013. Tanto Rosario Porto, la madre de Asunta, como Alfonso Basterra, el padre, están acusados de la muerte de su hija que, en este mes, habría cumplido 15 años.

Nacionalismo catalán. ¿Qué quieren?

Sólo quienes no conocen la historia de España pueden haberse visto sorprendidos por el resultado de las elecciones del 27-S y por la reclamación de una ruptura con un Estado que ya no garantiza el privilegio del que ha venido disfrutando la burguesía catalana desde el siglo XIX.

Quienes nos opusimos a la definición nacional de Cataluña no lo hacíamos por un afán centralista sino por evitar las consecuencias de tamaña e irresponsable cesión. Yo no soy ni nacionalista español ni centralista. Un extremeño no le debe nada al nacionalismo español, entre otras cosas porque su territorio y sus gentes han sido víctimas de ese nacionalismo que durante el siglo XIX y buena parte del XX protegió la industria catalana y vasca y el cereal castellano en perjuicio de otros territorios que tuvieron que comprar más caro los productos españoles que los foráneos.

LO DE NACIÓN ES DE AHORA

Se entendería que alguien deseara romper amarras con la parte a la que está unido, sabiendo que esa ruptura significaría para él un perjuicio en lo económico.  Entonces, lo que movería a la separación sería otro tipo de razones distintas a las puramente pecuniarias.  En el caso de Cataluña, los precursores de la independencia nunca dan por supuesto que la ruptura significará el empobrecimiento de la gente que en ella vive. No se querrían ir si supieran que   irían a peor. Quieren marcharse porque piensan que vivirán mejor. La identidad, la diferencia, la lengua y la cultura no son el argumento sino la excusa para vivir mejor. Cuando el nacionalismo español de la Restauración, de la dictadura de Primo de Rivera, de la dictadura de Franco supuso un trato preferente y privilegiado para la industria y las infraestructuras catalanas, nadie acarició la tentación de romper para perder. El estatuto de Cataluña de la II República definía a ese territorio como “Región española”. Lo de nación es de ahora

Cuando algunos inútiles han creído que la democracia constitucional de 1978 les hacía competir en condiciones de igualdad con el resto de los territorios españoles, han tratado de salir pitando para no perder. No creo en quien decide hacer un roto para salir ganando.

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