Carlos Cuerpo

Un enorme sarcasmo

El presidente de Cataluña, Salvador Illa, está desplegando una campaña en medios de comunicación próximos o controlados sobre el supuesto derecho que asiste a los catalanes para obtener una financiación propia. No se sabe si en este caso propia es un sinónimo de singular o es una nueva adjetivación a la financiación para Cataluña. Si es esto último, lo mínimo que debería hacer Illa era expresar con claridad el significado de propia. Pero como en la campaña se habla del derecho a retener en Cataluña el 100% de los ingresos tributarios, en realidad propia es la forma vergonzosa de ocultar un interés nacionalista que se aleja del ideario socialista.

Al hilo de…

El ministro Cuerpo. Tal vez el mejor situado para cuando el recambio sea imprescindible ha cometido un error imperdonable al pedir que “los ciudadanos nos digan si hay algún conflicto de competencia en la propuesta de la OPA del BBVA al Banco Sabadell”. ¡Y yo te lo voy a decir! Si no lo sabe el Gobierno, si no lo sabe el Ministro de Economía, Comercio y Empresa, ¿lo voy a saber yo? Y si lo sabe el ministro, que seguro que lo sabe, ¿a qué espera el gobierno para tomar las decisiones que le corresponden en este caso?

Pregunto lo que no sé

¿Qué es lo que saben los diputados que desconocemos el común de los mortales? Me refiero a los aplausos con que se premian las intervenciones, que desde una u otra bancada, se realizan los miércoles de cada semana en lo que se denomina “preguntas al gobierno”. En ocasiones he presenciado esas intervenciones con amigos o familiares y he mirado las caras de ellos y las he comparado con el regocijo y las palmadas de sus señorías. Debe de existir un divorcio entre ciudadanos y representantes.

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