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El otoño de Gallardón

Ruiz-Gallardón, durante la rueda de prensa en la que anunció su dimisión como ministro y su retirada de la vida política (EFE)

Cuando el PP intentó congraciarse con los sectores más reaccionarios de su electorado, no tuvo mejor idea que tratar de derogar la ley de interrupción voluntaria del embarazo, que devolvería a las mujeres españolas a las cavernas del franquismo y las convertiría en seres menores de edad sin capacidad de elección para ser o no ser madres. El PP, en el Gobierno, y con una mayoría aplastante en el parlamento, había hecho todos los rotos que imaginar pudiéramos en el Estado del Bienestar y en los bolsillos de los contribuyentes. …

Elección de alcaldes: la casa por el tejado

Elección de alcaldes

La manera de elegir al alcalde de cada pueblo o ciudad de España no es lo que más preocupa a la población española que, seis años después del inicio de la crisis, desearía ver debatir a sus representantes políticos e institucionales sobre el tamaño que tendrá España cuando seamos capaces de dejar atrás esta desgraciada etapa. Y no me refiero al tamaño físico, sino al conceptual.

Pero, aunque la elección de alcalde no esté en la agenda ciudadana, sí lo está en la de los partidos políticos y en la de quienes tenemos la enorme suerte de disponer de un medio para trasladar nuestra visión de las cosas.

No es ese el problema

Los partidos socialistas se enfrentan al mayor reto de su historia

No todo está perdido para el PSOE. Si últimamente no es el partido más votado, sigue siendo el partido que más interés despierta en la opinión pública y, probablemente, el partido en el que más gente quiere meter mano. Ha anunciado su Secretario General la celebración de un Congreso Extraordinario para elegir a una nueva dirección y, desde dentro, pero sobre todo desde fuera, se anda especulando sobre candidaturas y confundiendo con leyendas urbanas sobre peligros que nadie concreta.

No sabemos nada

Como en 1977, hay que forjar un consenso político para acabar con la incertidumbre

¡Qué tiempos aquellos donde el presente y el futuro estaban más o menos cantados! Salimos de una dictadura, y la democracia de corte occidental, con sus pros y sus contras, hacía acto de presencia en la vida de los españoles con la intención de quedarse para muchos años. Una Constitución apoyada masivamente por los ciudadanos nació un 6 de diciembre de 1978 con la idea de permanecer por muchos años. Esa Constitución garantizaba la existencia del pluralismo ideológico y levantaba el freno de mano que el franquismo había puesto en el reconocimiento de la diversidad y de los hechos diferenciales de nuestro país. El centralismo político y administrativo dio paso a un Estado descentralizado que repartía el poder donde la suma no era nunca cero. Todo ello bajo la capa de una Monarquía parlamentaria, donde la soberanía residía en el conjunto de los ciudadanos y encarnado el Estado por el Rey. Los Pactos de la Moncloa aseguraban un futuro de crecimiento económico y un desarrollo equilibrado de España que se vio reforzado por la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea. Los españoles confiábamos el Gobierno central a una de las dos grandes opciones políticas —centroizquierda y centroderecha— sabiendo que cuando fallara una, ahí estaba la otra para conducir el destino de los españoles. Más o menos, el presente estaba garantizado y el futuro asegurado.

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