Yolanda Díaz

Le tiemblan las piernas

Solo una rectificación y una petición de disculpa podría reconciliar a quienes impulsaron esa ley con la ciudadanía

La ministra de Igualdad Irene Montero

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Hay hechos, circunstancias y personas que por mucho que disimulen sus movimientos, todo el mundo sabe su final. Desde hace tiempo sabemos que Yolanda Díaz será la candidata número uno de Sumar por mucho que trate de disimular o que revista el futuro liderazgo de esa formación política de un suspense que no va a ninguna parte. También sabemos que, por muy feas que se pongan las cosas en la coalición que gobierna España, nunca va a fracturarse por mucho que aparentemente parezca que se rompe la cuerda. Son ya casi una decena de veces las que hemos asistido al mismo espectáculo y el final estaba cantado desde el primer día: los de Podemos no se van del gobierno ni con agua caliente. Por muy fea que se pongan las cosas, los de Podemos siempre encontrarán la excusa para no abandonar.

Sumar para dividir

Seguro que Yolanda Díaz hará todo lo posible para dividir a la izquierda para que gane Feijóo

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. Europa Press

Han pasado once años y aún resuenan en nuestros oídos los eslóganes, frases y lemas que se repitieron con tanta frecuencia durante las semanas que duró la protesta que, en mayo de 2011, se centró en Madrid y amplió su onda expansiva por casi todas las provincias españolas. Todos recordamos los gritos que saliendo de la garganta de miles de jóvenes – y no tan jóvenes-  decían «No nos representan»,  «PSOE y PP la misma m… es», «Lo llaman democracia y no lo es», «Nuestros sueños no caben en vuestras urnas», “Entre capullos y gaviotas nos han tomado por idiotas», “¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha» o «Esto no es cuestión de izquierdas contra derechas, es una cuestión de los de abajo contra los de arriba».

Ética laxa

Estoy en contra de ese código que trajo la “nueva política” y por eso estoy con los que defienden la no dimisión de alguien que solo está siendo investigado

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta y consejera de Políticas Inclusivas de la Generalitat, Mónica Oltra

Supongamos que sea cierto. Supongamos que damos por buena la defensa de su conducta que hace Mónica Oltra, vicepresidenta del gobierno de la Comunidad Autónoma de Valencia. Aceptemos que su imputación es consecuencia de un complot urdido por la extrema derecha, por la fiscalía valenciana, por el Tribunal Superior de Valencia, por determinada prensa que le tienen ganas, por una menor que nunca fue víctima por agresión sexual de quien fue marido de la imputada. Supongamos que todas esas cosas y algunas otras que se nos escapen han puesto en el disparadero a una política decente. Supuesto todo eso, se demostraría lo sencillo que resulta truncar la carrera de cualquier político. Bastaría una denuncia de alguien contra un cargo público, un fiscal que acuse y un juez que abra una investigación y ¡se acabó!

Si Yolanda ganara España, ¿quién la pierde?

Como yo no tengo intención de convertirme en un apátrida, tendré que hacer todo lo posible para que la señora Díaz no se quede con mi país

La vicepresidenta segunda y líder de Unidas Podemos en el Gobierno, Yolanda Díaz

Al parecer, Yolanda Díaz ha hecho caso de quienes decimos con frecuencia que una propuesta política no puede comenzar con el nombre del protagonista (¿quién?), seguir con qué se piensa hacer (¿qué?) y terminar con el para qué (¿para qué?). La lógica indica que el camino es el contrario: Para qué se quiere gobernar, qué se quiere hacer y quién lo hará. La vicepresidenta segunda del Gobierno ha hecho una propuesta que comienza bien: Para qué quiere gobernar. “Está dispuesta a dar un paso para ganar España”. Yolanda Díaz quiere dar un paso para ganar España. El problema con el que nos encontramos es que ya sabemos para qué quiere dar un paso, pero no sabemos – por lo menos yo- en qué consiste “ganar España”.

Garzón:¡primer toque!

 Garzón:¡primer toque! / rosell
Garzón:¡primer toque! / rosell

Pasó la Navidad. Casi todo ha sido como casi siempre. Las variaciones y las excepciones se han debido a la pandemia que sigue activa y traicionera. Las luces alumbraron los barrios y las zonas de siempre. Los Reyes Magos llegaron con las mentiras de siempre. Tendrá que llegar el día en que la vida no se inicie aprendiendo a mentir. Ya sé que la cara de ilusión de los más pequeños explica el cuento de los magos de Oriente. La ilusión no debería alimentarse en la doble falsedad. Ni los Reyes Magos llegan desde ningún sitio ni es verdad eso de que «si eres bueno, te portas bien y eres obediente, los reyes te traerán todo lo que pidas».

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