Si no, ¿para cuándo?

Si no, ¿para cuándo? - Rosell
Si no, ¿para cuándo? – Rosell

El pasado día 8, los colectivos feministas convocaron una huelga general dirigida sólo a la mitad de la población, a las mujeres, con el objetivo de demostrar que si ellas paran, se para el mundo. En el manifiesto 8-M se denunciaba, entre otras muchas situaciones, que «No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo». Frente a lo que ocurrió en la edición de 2017, en esta de 2018 sí contaron con el apoyo de sindicatos y de algunos partidos políticos.

Después del día 8 hay que seguir manteniendo vivas todas y cada una de las reivindicaciones que figuraban en su protesta y en sus demandas. Desde aquí añado dos reivindicaciones que creo contribuirían a eliminar en parte la discriminación salarial a la que se ven sometidas en sus respectivos trabajos.

El PSOE debe estar a la altura

El PSOE tiene ahora la oportunidad de contribuir a hacer del PP un partido de centro, heredero de Suárez y no de Fraga, y de posibilitar que España cuente con Presupuestos negociados que aminoren las desigualdades favorecidas por Rajoy

Nicolás Aznárez

Se fue Felipe González de la Secretaría General del PSOE y comenzó el baile de legitimación de sus sucesores. Desde Joaquín Almunia, pasando por José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y, ahora, Pedro Sánchez, el PSOE no ha parado de cambiar reglamentos y procedimientos de elección de cargos orgánicos e institucionales, hasta el punto de que resulta difícil adaptarse y asimilar cada uno de esos cambios. Salvo los secretarios de organización de las federaciones regionales y provinciales, no creo que exista militante que pueda saber cómo va a participar en esos intrincados caminos por los que se anda y desanda la tan cacareada participación de afiliados y simpatizantes.

Vuelta la burra al trigo

 Vuelta la burra al trigo / Rosell
Vuelta la burra al trigo / Rosell

La expresión «vuelta la burra al trigo» se usa para expresar hartazgo y fastidio frente a algo que se repite numerosas veces, como por ejemplo una opinión, argumento o error, sin que el interlocutor enmiende un ápice su discurso; incluso repitiéndolo cuando se ha dado por zanjado el asunto. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en buena parte de la sociedad española: hartazgo y fastidio con el tema catalán.

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