Ya va siendo hora

La consejera socialista de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco ha pedido perdón por las “cuatro décadas de ausencia institucional y silencio social” a las familias de los cuatro miembros de ETA asesinados hace cuarenta años por los GAL en el hotel Mombar de Bayona.

Sí lo querían

Guillermo Fernández Vara conversa con Juan Carlos Rodríguez Ibarra

Los humanos somos algo paradójicos en ocasiones especiales. Escribimos o pregonamos virtudes y nos deshacemos en elogios y halagos para que sean leídos o escuchados por todo el mundo menos por el destinatario de dolidas necrológicas. Seguro que a Guillermo le hubiera encantado haber encontrado durante su enfermedad la ristra de comentarios de los que ya no puede disfrutar.

El desafío

El texto constitucional trató de conciliar los puntos de vista del regionalismo conservador y de los nacionalismos periféricos, de la tradición federalista de la izquierda española y del nacionalismo español o de las visiones unitaristas. Como toda fórmula de compromiso, fue una fórmula ambigua. El marco institucional que terminó por establecerse no respondía a los rasgos del Estado unitario ni del Estado federal como modelos políticos puros. Así hemos convivido cuarenta años.

Dejad en paz a Felipe González

Cuando en 1991 Alfonso Guerra salió de la vicepresidencia del gobierno de España, muchos de los que ponían una alfombra a su paso, se alejaron de él para acercarse a Felipe González. Alfonso sufrió con mayor o menor frialdad la traición de quienes dejaron de ser “guerristas” para apuntarse al “felipismo”. Esos mismos, que besaban la tierra que pisaba el entonces presidente del gobierno, hoy no solo se han desmarcado de él, sino que, por su afán de hacer méritos ante el poder actual, le difaman, le insultan, le calumnian o le maldicen por su manera de ser, de pensar y de ser libre a la hora de opinar.

¿Y si pensamos un poco?

Los líderes sociales, políticos, empresariales, financieros, educativos, tienen la responsabilidad de convertir en normal lo que hasta ese momento se vino articulando por la emergencia del Covid-19. Ese virus nos obligó a reaprender para hacer de diferente manera lo que antes hacíamos de otra forma. No todo lo que hacíamos antes del Covid respondía a pautas lógicas. Muchas actividades las realizamos porque aparentemente siempre se hicieron así. Llevo varias horas sentado frente a este ordenador escribiendo las líneas que está usted leyendo. Desayuné suculentamente a los ocho de la mañana y espero almorzar dos platos y un postre para, después de un pequeño duerme vela, volver a sentarme en mi sillón favorito y leer algunas cosas hasta la hora de la cena. Tras un poco de televisión, mañana seguiré con el ritmo de hoy.

Scroll al inicio