Vivir juntos para acometer grandes empresas

Mariano Rajoy y Artur Mas, en la Moncloa, en julio de 2014. (Gtres)

Parece claro que el desafío de Artur Mas no tiene retorno. Si fuera cierta -y asegura que lo es- la frase que el presidente de la Generalitat dijo al presidente Zapatero el 20 de enero de 2006, y que José Bono publica en su libro de reciente aparición, Diario de un ministro -«Yo voy quitando lo de nación del Estatuto y tú vete poniendo más dinero”-, podríamos pensar que todo el embrollo independentista se podría arreglar con euros. Pero desde 2006 hasta ahora, Artur Mas ha ido tan lejos que su viaje personal ya no tiene vuelta atrás.

¿Cuánto vale la conciencia y honor de Mas y Junqueras?

Artur Mas y Oriol Junqueras, en la firma del acuerdo de gobernabilidad de 2012. (Efe)

“Juro o prometo”. Así comienza el texto que leen o recitan solemnemente todos aquellos que acceden a la toma de posesión de  un cargo o de una función pública. A ese firme compromiso le sigue lo de “cumplir y hacer cumplir la Constitución”. La persona electa o nombrada que promete o jura lo hace poniendo por testigo y por aval de que lo que dice lo va a cumplir a “su conciencia y honor”, ofreciéndose a “cumplir fielmente las obligaciones del cargo, con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado”.

Las dos varas de medir

La candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. (Efe)

Durante años hemos tenido que escuchar que la democracia consiste en la alternancia en el gobierno. Ese eslogan siempre aparecía en los procesos electorales y venía a cuento porque quienes así opinaban consideraban que, tanto en Extremadura como en Castilla-La Mancha como en Andalucía, esa máxima no se estaba cumpliendo debido a la larga permanencia de los socialistas en el gobierno de dichas comunidades autónomas y que, por lo tanto, en ninguna de esas comunidades existía la democracia.

¡Ganó el viejo!

Manuela Carmena, candidata en las primarias de Ahora Madrid para la alcaldía de la capital. (Efe)

Si hoy viviera Hesíodo, poeta de la Antigua Grecia, y mirara las listas electorales que los diferentes partidos preparan para Madrid, no repetiría la siguiente frase a él atribuida: “Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible.” Si esa siguiera siendo su equivocada opinión sobre la juventud de hoy, podría manifestar su temor si se refiriera a circunscripciones electorales diferentes de la madrileña.

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