El violador de conciencias

El vicepresidente de CyL no está donde está para imponer su conciencia a los demás, sino para respetar la libertad de conciencia de todos

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo. Europa Press.

Se supone que el amor al prójimo debería ser el eslogan que anide en el corazón de todos aquellos que, desde el catolicismo, resulten reconocibles por ese amor. Nadie de los que se proclaman de tal creencia debería actuar al margen del amor al prójimo. Ser buenos en el sentido bueno de la palabra no puede resultar algo extraño en quienes se consideran seguidores del Mesías. Se supone que si alguien rezuma maldad por todos sus poros, deberá ser tenido por no cristiano, porque la maldad le aleja de la caridad que, como todos sabemos es una de las virtudes que adornan al buen cristiano.

Algo sobre educación

Algo sobre educación / Rosell

Nadie viviría en un bloque de pisos cuyas estructuras se apoyaran en una cimentación al 50, al 60 o al 70%. El constructor que dejara a la mitad la cimentación de un edificio, seguro que no volvería a trabajar más en ese sector. Idéntica suerte deberían correr quienes solo son capaces de cimentar al 50 o al 60% el conocimiento de los alumnos que inician sus estudios obligatorios en los centros públicos, privados y concertados. Un alumno calificado con un cinco demuestra que solo conoce el 50% de la materia que debería conocer al 100%. Al pasar al curso siguiente, los cimientos de ese alumno comienzan a debilitarse. Le costará más trabajo edificar ese curso sobre una cimentación hecha al 50%. Es cierto que no todos los alumnos tienen las mismas capacidades intelectuales, ni los mismos medios materiales, ni las mismas condiciones familiares y de habitabilidad. Por eso es necesario que los centro educativos se doten de profesores especialistas que, junto al aula correspondiente, cuenten con una pequeña dependencia a la que deban asistir aquellos alumnos que perdieron el ritmo de sus compañeros y que con una atención personalizada podrán reincorporase al grupo para cimentar sus conocimientos al cien por cien.

Laboratorios escolares contra la violencia de género

Las leyes no enseñan lo que cualquier ser humano debería saber: la mujer no pertenece a nadie

Centenares de personas durante una manifestación contra las violencias machistas

El Presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, advirtió que todas y cada una de las medidas legislativas, judiciales, policiales y sociales que están al servicio de la protección de la mujer frente a las amenazas y agresiones de sus parejas o exparejas están contribuyendo a salvar muchas vidas y la integridad física de muchas mujeres. “No se equivoquen” añadió el presidente castellano manchego queriendo salir al paso de parte de la ciudadanía que, ante la avalancha de asesinatos por violencia de género, sospechan que todas esas medidas son inútiles a la hora de detener la agresión o el asesinato.

La bronca que me echó Nicolás Redondo

Ni Nicolás me guardó rencor ni yo he dejado de militar en el sindicato socialista aunque hace ya unos años que la militancia en el mismo no es obligatoria

Nicolás Redondo Urbieta, biografía de una vida dedicada a la UGT Europa Press

Año 1976. El PSOE celebró su 27 Congreso en el Hotel Meliá de Madrid. Todavía no era un partido legalizado. Nadie se hubiera atrevido a enviar a la policía a interrumpir una cita a la que asistieron Willy Brant, Olof Palme, François Mitterrand y otros cuantos líderes de la socialdemocracia mundial.

Traicionar a los jueces

Hay en la Justicia cómplices dispuestos a hacer el trabajo sucio para los partidos políticos

El nuevo magistrado del Tribunal Constitucional Juan Carlos Campo, jura o promete su cargo ante el rey Felipe VI / EFE, Ballesteros

Los partidos no podrían politizar la Justicia si no contaran con cómplices dispuestos a hacer el trabajo sucio y a traicionar a sus compañeros de profesión. Ningún partido podría decir el nombre del presidente del CGPJ y del TS si no hubiera magistrados que estuvieran dispuestos a seguir las instrucciones de quienes han propuesto o van a proponer sus nombres. Cualquiera puede suponer -y supondrá acertando- que al magistrado al que se dirija el PP o el PSOE proponiéndole una vocalía del Consejo, le estará también exigiendo que vote para presidente, no a quien considere el mejor, sino al que hayan pactado los dos partidos. Si ya se sabe quién presidirá es porque se conoce que los vocales aceptarán que, a cambio de su nombramiento, perderán su independencia y acudirán como borregos a votar lo que les digan.

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