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Oportunidades y renuncias

Antonio Miguel Carmona. Foto: Víctor Lerena / EFE

No siempre se tiene la oportunidad de haber podido elegir entre un camino u otro, entre una posibilidad y otra. Hay personas que o aceptan el trabajo que se les ofrece o se quedan en paro. En ese caso, no existe una oportunidad perdida, porque quedarse en paro no es ninguna oportunidad. Pero algunas veces sí se presenta la ocasión de poder decidir sin que nunca lleguemos a estar absolutamente seguros de que elegimos la mejor o la menos mala. En esto, como en la educación de los hijos, no venimos al mundo con un manual de instrucciones que nos saque del atolladero y nos avise de qué hacer cuando se trata de optar.

Menos mal que no había democracia interna

Por lo visto y oído, la Transición trajo la democracia, la libertad, la Constitución y, además, la falta de democracia interna en los partidos políticos. Según escribió el sociólogo César Molinas en El País el pasado domingo 19 de julio, «la autorregulación y opacidad de los partidos políticos en España no tiene parangón en Europa. Sus raíces se remontan a la Transición, período histórico en el que hubo mucha preocupación por la estabilidad de la joven democracia. Para asegurar esa estabilidad, se optó por dar a las cúpulas dirigentes de los partidos un poder muy grande sujeto a muy poco control por las bases militantes». Es decir, la estabilidad de la naciente democracia era inversamente proporcional a la democracia en el seno de los partidos; a más estabilidad democrática, menos democracia interna partidaria y más poder omnímodo para sus dirigentes.

Primarias en los partidos

Artículo publicado en Huffingtonpost.es

Puesto que la diferencia que había entre republicanos y demócratas era tan escasa en los tiempos de la independencia de los EEUU de América, se hizo necesario articular un sistema electoral que, en lugar de elegir entre opciones políticas diferentes, se pudiera optar por candidatos que, propugnando unos objetivos similares, se diferenciaban por la forma de llevarlos adelante y por el carácter y personalidad de los mismos.

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