Pedro Sánchez

¡Vaya forma de pedir ayuda!

Mariano Rajoy durante el Debate de InvestiduraMucho se ha dicho y escrito sobre los privilegios que acompañan a quienes dedican parte de su vida a la actividad política, ya sea esta partidaria o institucional. En el subconsciente colectivo debe anidar la desconfianza sobre los supuestos privilegios, pues de lo contrario habría colas en los partidos políticos para solicitar la afiliación que teóricamente abre las puertas a una vida profesional llena de beneficios y regalías. 

¿Por qué no se quita?

Reunión entre Rajoy y Sánchez. Foto: GTRES
El miércoles tendremos noticias fidedignas sobre la decisión que adopte Mariano Rajoy en relación con su investidura a la presidencia del Gobierno. Por lo que nos contaron él y la presidenta del Congreso de los Diputados, el Rey Felipe VI encargó a Rajoy que intentara la investidura. En esta ocasión, Rajoy parece que aceptó el encargo, aunque seguimos sin saber si, tras las entrevistas, primero con Albert Rivera, y luego con Pedro Sánchez, seguirá conversando con el resto de los grupos de la Cámara o dará por concluido el intento y pactará con la presidenta del Congreso la fecha del debate de investidura o su renuncia a continuar con el empeño.

Nunca se vio charla tan intensa en tan poco tiempo

De izquierda a derecha, Obama con Sánchez, Iglesias y Rivera, el pasado domingo. Fuente: The White House
Cuando llegan las Navidades, junto a los escaparates nevados y las calles iluminadas de los centros urbanos, las dos imágenes que mejor reflejan la ilusión y la inocencia son el anuncio televisivo de la Lotería Nacional y los niños entregando la carta a SS.MM. los Reyes Magos de Oriente antes del día de la Cabalgata. Pasadas las fiestas, vuelves a caer en la cuenta de que la ilusión se torna resignación, de que la suerte es patrimonio de unos pocos y de que la inocencia es la cualidad que acompaña a los niños hasta que les llega la adolescencia.

Certezas y paradojas

No pretendo con este escrito convencer a nadie de nada. Compartir certezas y dudas se me antoja necesario en este complicado momento en el que vivimos. Nadie sabe, por ejemplo, si es cierto que un gobierno cuyo presidente fue la consecuencia de un parlamento surgido de unas elecciones, debe rendir cuentas o no de su acción de gobierno ante otro parlamento, consecuencia de otras elecciones posteriores.

De lo que no cabe la menor duda -y ahí va mi primera certeza- es de que es el Parlamento, y no los ciudadanos, el que elige al presidente de un gobierno en un sistema parlamentario como el que diseña nuestra Constitución, a diferencia de lo que ocurre en los sistemas presidencialistas. Resulta paradójico y contradictorio que, para demostrar el nivel de democracia en el funcionamiento interno de un partido, la prueba del nueve sea la de elegir o no a su candidato a presidente del Gobierno, alcalde o presidente de comunidad autónoma por el procedimiento de primarias.

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