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Pasteles, ausencias, pitonisos, muertos, España

Baldoví, cabeza de lista por Compromís a las elecciones autonómicas de la Comunidad Valenciana, declaró el pasado martes 13 al programa de la Cuatro, Todo es mentira, el martes, que el posible acuerdo entre PP y Vox en su comunidad -ya confirmado- estaba hecho en ese momento. Baldoví no encontró mejor expresión que decir que lo que están haciendo es el paripé  “Para repartirse el pastel”. El pastel debe ser el Gobierno de esa comunidad. Si se iban a repartir el pastel entre dos formaciones políticas, significa que si no se lo repartían ellos, el pastel seguiría ahí.

¿De verdad viene el lobo?

¿De verdad viene el lobo?

El sentido común y el afán de supervivencia conduce a los ciudadanos a tratar de evitar peligros que pueden ser esquivados cuando, además, no hay necesidad de correrlos. Si alguien circula con su vehículo por una carretera de dos carriles y percibe que un camión abandona el suyo para dirigirse frontalmente contra el que circula por el carril contrario, el instinto de supervivencia aconseja dar un volantazo para evitar ser arrollado por el camión. Sería absurdo o un acto suicida mantenerse en el sitio sin hacer nada para esquivar el peligro.

Para el día de reflexión

un elector introduce su voto en la urna en un colegio

El sistema político español está lleno de imperfecciones y de matices, es decir, todo lo que hay se puede matizar e incluso se podría cambiar. Pretendo poner de manifiesto que si se cambiaran algunas cosas, o se modificaran, seguramente las imperfecciones y los matices seguirían presentes. No conozco ningún sistema político en el mundo que sea perfecto. Se pueden cambiar cosas, podemos ver los defectos que tiene el nuestro. Si lo cambiáramos volverían a aparecer imperfecciones, desafecciones, dudas y matices.

Lástima de país

La debilidad partidaria sólo podría ser compensada por la fortaleza de las Instituciones. Pero no parece que vayan las cosas por esos derroteros

Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso. Europa Press
Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo en el Congreso. Europa Press

Adolfo Suárez ganó el referéndum para la reforma de 1976. Se inició lo que más tarde se conoció como la Transición española de la dictadura a la democracia. Desde ese momento, el único legitimado por las urnas fue Suárez. Todos los demás comenzaron a tener presencia y protagonismo público, pero no estaban legitimados por las urnas. Esa legitimación le permitió hablar de tú a tú a quienes, viniendo de la clandestinidad y de la lucha contra la dictadura franquista, de cuyo partido único (Movimiento Nacional) Suárez era el secretario general, les faltaba pasar por el refrendo popular.

PP-PSOE: un gesto por la democracia

Si al PSOE no le importa que la extrema derecha siga avanzando no tiene más que empujar al PP para que meta en su mochila la pesada carga de Vox

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Europa Press

Nadie ignora que los partidos políticos han perdido peso y credibilidad en la sociedad española y, especialmente, los partidos que, como el PSOE o el PP, despiertan pasiones o fobias. Si eso fuera así –y lo parece a la vista del resultado de las elecciones autonómicas de Castilla y León– los ciudadanos de esa comunidad autónoma han debido plantearse la disyuntiva de volver a dar la mayoría para gobernar a PP o PSOE, desgastados como parecen estar por los años de gobierno y por la falta de credibilidad, o apostar por opciones hasta ahora extremadamente minoritarias o por opciones seminuevas creadas ad hoc para aprovecharse del desencanto y tratar de conducir a la región castellano-leonesa por derroteros que nadie sabe exactamente cómo serán y hasta dónde quieren llegar.

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