psoe

Traicionar a los jueces

Hay en la Justicia cómplices dispuestos a hacer el trabajo sucio para los partidos políticos

El nuevo magistrado del Tribunal Constitucional Juan Carlos Campo, jura o promete su cargo ante el rey Felipe VI / EFE, Ballesteros

Los partidos no podrían politizar la Justicia si no contaran con cómplices dispuestos a hacer el trabajo sucio y a traicionar a sus compañeros de profesión. Ningún partido podría decir el nombre del presidente del CGPJ y del TS si no hubiera magistrados que estuvieran dispuestos a seguir las instrucciones de quienes han propuesto o van a proponer sus nombres. Cualquiera puede suponer -y supondrá acertando- que al magistrado al que se dirija el PP o el PSOE proponiéndole una vocalía del Consejo, le estará también exigiendo que vote para presidente, no a quien considere el mejor, sino al que hayan pactado los dos partidos. Si ya se sabe quién presidirá es porque se conoce que los vocales aceptarán que, a cambio de su nombramiento, perderán su independencia y acudirán como borregos a votar lo que les digan.

Escaquearse

Son PSOE y PP los partidos que garantizan la centralidad del Estado y ellos no pueden seguir agachándose para, con la excusa del cordón del zapato, escaquearse del llamamiento Real

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. EFE

Cuando hice el servicio militar, allá por 1975, existían varias clases de reclutas. Los había que se ofrecían para hacer cualquier cosa que demandara la brigada de la compañía; eran los llamados voluntarios. No lo hacían por peloteo; sencillamente les gustaba la aventura de lo desconocido y el riesgo. Algún falso voluntario se ofrecía con la esperanza de que su espíritu aparentemente decidido le librara de alguna guardia o le sirviera como aval para obtener un par de días de permiso.

Entrevista a JCRI en COPE

Fecha: 17/12/2022

Ibarra en COPE: “Los de Bildu me parecen más repugnantes que los de Vox, porque éstos no han matado».

El ex presidente de Extremadura, sobre Sánchez y sus acuerdos: «no pactaría con Bildu porque son los herederos de ETA y no quiero cuentas con los independentistas, son insaciables».

El histórico dirigente del PSOE, que vivió en el Congreso el golpe de Estado de Tejero, se ha referido este sábado en COPE a quienes comparaban el pleno del jueves con el 23-F: «Es una ofensa»

La única forma de ser patriotas

La historia dirá que hubo una generación, en el primer tercio del siglo XXI, que no supo o no quiso hacer cosas en común por falta de políticos intrépidos, incapaces de arriesgar

Reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE – EUROPA PRESS

Hoy, 6 de diciembre, se cumplen cuarenta y cuatro años de la aprobación en referéndum de la Constitución española de 1978. La Transición española y la Constitución resultante no fue solo el deseo de los españoles por articular una democracia que permitiera vivir juntos a quienes deseaban solucionar pacífica y civilizadamente los conflictos que se generan en una sociedad libre. Fue algo más. Fue la constatación de que una sociedad de excluyentes y excluidos se supo aglutinar alrededor de un propósito de convivencia, y todo ello como consecuencia de que los excluidos no albergaron en sus corazones ni un gramo de odio ni transmitieron ese sentimiento, que todo lo destroza, a sus descendientes.

Llevábamos razón

No hemos nacido para redimir a la sociedad, al pueblo; nadie nos lo ha pedido. Los redentores se acaban cuando tienen que bajar del púlpito y enfrentarse a la realidad

Felipe González y Alfonso Guerra / Europa Press (Foto de ARCHIVO)

Milito en un partido, el PSOE, del que me siento profundamente orgulloso. Yo milito en un partido que consolidó la democracia en España. A partir del año 1982, los gobiernos socialistas fueron capaces de cimentar un sistema democrático que llevaba cinco o seis años en vigor pero que se tambaleaba como consecuencia del terrorismo etarra y de los intentos de golpe de Estado; el más conocido, el del teniente coronel Antonio Tejero. Yo estaba allí. Nadie me tiene que convencer de nada. Aquello era todo menos una farsa. Si los Geos hubieran decidido entrar a sangre y fuego, como se pensó en determinado momento, la sangría hubiera sido espectacular y el golpe hubiera triunfado. Para quien dude del peligro que corrió la democracia, debe saber que ese no fue el único intento para acabar con la libertad. Ya se amagó antes con la Operación Galaxia y, después con otras intentonas como la de la noche del 28 de octubre de 1982 y la del Día de las Fuerzas Armadas, en Zaragoza, cuando se pretendía volar la tribuna de autoridades con la familia Real al completo y parte del Gobierno con su presidente a la cabeza. Gracias a la acción del gobierno socialista el golpismo es un mal recuerdo y la democracia que heredaron quienes vinieron detrás de los gobiernos de Felipe González está consolidada.

Scroll al inicio