Reconciliación
Leí en cierta ocasión la anécdota que se contaba de un profesor universitario que, antes de meterse en complicadas fórmulas matemáticas, escribió en la pizarra de la clase de los alumnos de primero de la rama de matemáticas lo siguiente: 9×1=9. 9×2=18. 9×3=27. 9×4=36. 9×5=45. 9×6=54. 9×7=63. 9×8=72. 9×9=81. 9×10=91. Toda la clase estalló en una carcajada. “¿De qué se ríen ustedes?” preguntó el profesor. “Ha escrito usted que 9×10=91”, le respondió un alumno desde la primera fila del aula. “Bueno, ustedes me critican y se ríen de mí por haberme equivocado en un dato. Sin embargo, no han tenido en cuenta que en una serie de diez he acertado en nueve”. “Lo lógico hubiera sido que yo hubiera recibido una felicitación por mis nueve aciertos y no la estruendosa carcajada por un error”.




