Artículos en prensa

Relación de últimos artículos de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, publicados en prensa escrita.

Acortar plazos o cambiar género

Cuando el diputado Xavier Domènech, líder de En Comú Podem, acabó su intervención en el debate de investidura, Pablo Iglesias, portavoz de Podemos se abalanzó sobre él para abrazarle y besarle los labios. Nada pasó y a nadie escandalizó. Por eso, cuarenta y ocho horas después, ese mismo Pablo Iglesias volvió a la tribuna de oradores del Congreso para sorprenderse de que, habiendo besado a un hombre en los labios, nadie hubiera manifestado su escándalo. Cualquiera diría que estaba celoso de su compañera Bescansa que, con su aparición en el hemiciclo con el niño a cuestas, sí levantó opiniones y comentarios de todo tipo y calaña. El adanismo de Iglesias le lleva, a veces, a olvidar que antes de que él llegara, el PSOE y varios grupos parlamentarios habían aprobado leyes en el parlamento que terminaban con la discriminación que suponía ese tipo de amores.

Bolsas y flores

A los hijos de Isaías Carrasco

La pregunta es: ¿Qué hacían a la puerta de la cárcel de Logroño tantos medios de comunicación el pasado día 29 de febrero? ¿Cuáles eran las urgencias informativas de la población española como para que tanto periodista y tanta cámara de televisión estuvieran desde tempranas hora de la mañana, esperando la salida de un preso que había ingresado en prisión por su pertenencia a banda armada? ¿Qué esperaban que dijera semejante personaje? ¿Qué tiene de noticiable que alguien salga de prisión después de haber cumplido condena por haber sido de ETA? Tanta gente de la prensa fue la excusa que le sirvió a Otegi para afirmar que a los demás presos no se les dispensa tal tratamiento informativo; que si estaba allí tanta cámara de TV, por algo sería. Y ese algo para él -y para los que piensan y mataban y secuestraban como él- es que él no era un preso que había sido encarcelado por haber delinquido sino por haber pensado políticamente de manera diferente a como se piensa por el resto de los ciudadanos. Que él era un preso político.   Tanta cámara animó, también, a Pablo Iglesias a proclamar a los pocos minutos de la puesta en libertad de Otegi que su puesta en libertad era una buena noticia para los demócratas y que nadie debería ir a la cárcel por sus ideas.

Comprometerse o involucrarse

Sánchez y Rivera. (EFE)
Fui uno de los que participaron en la comida que se organizó en Madrid, el pasado 28 de enero, por un nutrido grupo de socialistas. Algunos miraron con cierto respeto a los que allí nos reunimos, mientras que otros trataron de zaherirnos con el apelativo de viejos caducos. No merece la pena defenderse; ni siquiera mostrar la hoja de servicios prestados a España y al PSOE, porque eso sí sería considerado como muestra de vejez, al mismo tiempo que haría palidecer a algunos de los que pretenden faltarnos al respeto. Como mucho, los que estuvimos allí somos un espejo en el que algunos no quieren mirarse porque su imagen les resulta fea. Haber perdido siempre y mirarse en el espejo de alguien que siempre ganó no es un ejercicio recomendable.

¡Que hablen los mudos!

Foto: EFE
En las páginas 68 y ss. del documento que Podemos envió al PSOE para su debate y aprobación, y que lleva por título UN PAÍS PARA LA GENTE. Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías, puede leerse lo siguiente: «El Gobierno del cambio debe empezar por el reconocimiento previo y especifico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial». «Se debe entender España como país de países». «La Constitución vigente solo reconoce a una nación – la española- y mantiene en una posición subalterna a otras naciones que conviven en el Estado». Para ese menester, los redactores del documento piden la «modificación del artículo 2 de la Constitución española, para que se comprometa a reconocer y respetar la realidad plurinacional y de comunidades políticas que conforman España».

Los tapabaches

En el momento en que estoy escribiendo este comentario, diversas formaciones políticas se encuentran en pleno proceso de negociación para la investidura de Pedro Sánchez como futuro presidente del Gobierno de España, tras la negativa de Mariano Rajoy para tal eventualidad. Y no me extraña la renuncia de Rajoy porque sólo quienes se han sometido a una investidura parlamentaria saben lo duro y desagradable que supone tal hazaña. Y no digo nada si el candidato sabe desde que sube a la tribuna que la votación está perdida. No hablo de oídas porque, aunque a un nivel inferior, fueron seis las veces que tuve que vivir esa experiencia.

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