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«Estoy aquí para ganar»

En política se está para liderar un proyecto político que ayude a ser felices a los ciudadanos. Unas veces se gana y otras se pierde

El presidente del partido del PP, Alberto Núñez Feijóo. Europa Press
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. Europa Press

Soy perfectamente consciente de que ser amable o resultar simpático es raramente compatible con el responsable ejercicio de la acción gubernamental. El espectáculo que se nos brinda cada miércoles en el Congreso de los Diputados se llama política porque lo hacen políticos, pero eso en realidad se podía calificar como lucha libre o como pelea de gallos. Todos los que sentimos aprecio por la democracia deberíamos promover y propiciar con la llegada del nuevo liderazgo en el principal partido de la oposición, la aquiescencia de todos para ampliar substancialmente el espacio del acuerdo; ese ámbito libre de luchas estériles y voluntariamente vedado para las críticas públicas prescindibles.

Las dos caras de Madrid

Si no existiera esa parte de Madrid, innovadora, viva y dinámica, sería imposible que estuviera avanzando a la velocidad que lo está haciendo

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press

La Comunidad de Madrid ha venido siendo noticia desde que Isabel Díaz Ayuso ganó las elecciones autonómicas con una ventaja sobre sus rivales que casi nadie esperaba. La gestión de la pandemia en los primeros meses en las residencias de acogida de ancianos hicieron creer a la mayoría que Ayuso no podría llegar a unas elecciones y ganarlas arrastrando el pesado fardo de haber dejado en sus habitaciones a enfermos contagiados para que murieran en las residencias sin ocupar plazas en los hospitales de la comunidad.

Cierre de grifos

Si el gobierno de España ha renunciado a reconocer la autodeterminación del Sáhara Occidental pueden perder una vez más sus esperanzas los catalanes independentistas

Varios menores extranjeros no acompañados juegan al fútbol en las naves del Tarajal (Ceuta). Europa Press
Varios menores extranjeros no acompañados juegan al fútbol en las naves del Tarajal (Ceuta). Europa Press

Todos los días saco mi perro, un Border collie, a dar una vuelta por la sierra de Alor, donde crece la rosa de Alejandría, un espectáculo inigualable cuando llega el mes de abril. A la sierra la circunvala una carretera por la que, de cuando en cuando, pasan automóviles camino de Táliga o de Olivenza. Mi perro oye a distancia el ruido del motor del coche que se aproxima y se prepara para perseguirlo cuando pasa a la altura de Santo Domingo. Calculo que recorre dos o tres kilómetros a toda velocidad. Por mucho que lo intenta jamás consigue su objetivo, entre otras razones, porque existe una alambrada que le impide acceder a la carretera. Cada vez que vuelve de su frustrada persecución va sacando más la lengua para poder exhalar todo el aire que, con la lengua fuera, llega directamente a sus pulmones. Creo que de ahí viene ese dicho de “ir con la lengua fuera”.

La niña que llora y el niño que mira

La niña ucraniana con su voz entrecortada por el sollozo. El niño negro con la mirada que parece interpelarnos por las razones de la injusticia

Niños en una escuela en Kidal (Malí). Europa Press
Niños en una escuela en Kidal (Malí). Europa Press

La mayoría de las cadenas de radio y televisión españolas conectan constantemente con Burundi, con Malí, con la República Democrática del Congo, con Sudán del Sur. Son raras las tardes en las que no encontramos presentadores y tertulianos en radio o televisión hablando de los casi medio millón de personas de Burundi a los que la violencia ha obligado a huir a otros países y a otras latitudes. No acaban con esa tragedia cuando se cuela un reportero que, desde Malí, cuenta como casi 200.000 personas han abandonado sus hogares por temor a la ola de atentados y de violencia contra la población civil.

¿Y si nos están tomando el pelo?

¿Y si nos están tomando el pelo? / rosell
¿Y si nos están tomando el pelo? / rosell

Después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo se dividió en dos: partidarios del Estado del Bienestar y defensores de la democracia y de la libertad y partidarios de la economía estatal y del centralismo democrático.

Se cayó el Muro de Berlín y el capitalismo derrotó al comunismo imperante en Rusia y en los Estados del este de Europa. EEUU se consolidó como el líder mundial de la democracia y de la libertad.

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