Nombre del autor:Prensa

23-F/14-F

23-F/14-F / rosell
23-F/14-F / rosell

Se acerca un nuevo 23-F. Se cumplirán cuarenta años de la intentona golpista protagonizada -que no liderada- por el ex teniente coronel Antonio Tejero. Como en otras ocasiones, tendremos la oportunidad de enterarnos de la comida que en algún restaurante servirá de argumento para ensalzar la imagen del golpista. Y muchos demócratas nos escandalizaremos ante semejante desfachatez.

 

Morir por la patria

Pablo Casado, Inés Arrimadas y algunos más tendrían un lugar en la historia, que los recordaría como grandes políticos que supieron sacrificarse para destruir el peligro de la segregación.

El candidato del PSC a la Generalitat, Salvador Illa. EFEEso de “morir por la patria” es un eslogan que ha quedado cutre y anticuado para muchísimos ciudadanos españoles. Ya solo algunas instituciones que velan por nuestra seguridad siguen manteniendo el lema y el espíritu en el frontal de sus sedes y en el corazón y cerebro de sus ocupantes. Hubo algunos tiempos pretéritos en los que muchos civiles decidieron dar su vida, si necesario fuera, para morir por la patria que soñaban y querían. A nadie, a estas alturas, se le puede pedir que haga ese sacrificio. A lo más que se llega es a vivir de la patria o a permitir que la patria muera por nuestra desidia.

Cuando las barbas de tu vecino…

Cuando las barbas de tu vecino... / rosell
Cuando las barbas de tu vecino… / rosell

Todos pudimos ver cómo se rompían vidrios, se echaban gases lacrimógenos por multitudes desatadas con indumentarias de camuflaje en el Congreso estadounidense. La democracia en EEUU se difuminaba minuto a minuto.

¿Qué fue lo que pasó? Un golpe, una insurrección, una rebelión?

Sea lo que sea, lo que debe interesarnos a quienes apostamos firmemente por la democracia son los subterfugios que se están empleando, no sólo en EEUU, sino en otros muchos países para golpear a la democracia, desde dentro de la democracia.

Carta al Rey

«Nuestros hijos no tienen por qué pagar por el hecho de que sus padres se dediquen a la política». Esta es una frase que en sus diferentes versiones se ha repetido cada vez que algún político ha recibido el acoso por quienes han pensado que la mejor manera de manifestar su descontento con el trabajo desarrollado por el político en cuestión es exteriorizarlo de la manera que resulte lo más ofensiva y lo más llamativa posible.

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