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¿Acepta el debate?

¿Acepta el debate?

Es bien sabido que de vez en cuando emergen demagogos extremistas en todas las sociedades, incluso en las democracias saludables. Una prueba esencial para las democracias no es si afloran o no tales figuras, sino si la élite política y, sobre todo, los partidos políticos se esfuerzan por impedirles llegar al poder, manteniéndolos alejados de los puestos principales, negándose a aprobarlos o a alinearse con ellos y, en caso necesario, haciendo causa común con la oposición en apoyo a candidatos democráticos”. Pág. 15

Mirar al oeste

Estuve siempre en contra de las llamadas primarias como procedimiento para la elección de dirigentes en el seno del PSOE. Ahora parece que son más las voces que se unen a esa negativa. Pero a pesar de los efectos negativos que provocan las primarias, no son las únicas responsables de lo que está pasando en el seno de los socialistas españoles. Cuando se remodela una organización política en la que solo uno tiene todo el poder y los demás se limitan a aplaudir, afirmar y reír todas sus ideas y actuaciones, el resultado es la estupidez en el seno de esa organización.

Disculpen por los datos

Disculpen por los datos

El pasado 24 de mayo, el diario El País publicó un artículo firmado por Inma Flores que llevaba por título Crecer donde el trabajo no da para vivir. Da la sensación de España crece bien y reparte mal.

Hay dos formas de ver cuál es la evolución del rendimiento de las rentas del trabajo y las del capital: ver cuál es la parte del Producto Interior Bruto que se lleva cada uno (riqueza destinada a pagar trabajo y a pagar capital) o ver la declaración de rentas de los ciudadanos españoles y observar cuánto cobran por sus empleos y cuánto cobran por sus bienes de capital (a través de las declaraciones de IRPF de la Agencia Estatal de Administración Tributaria).

¿Ciudadanos responsables?

Apagón

Ya sabemos que somos el mejor país del mundo; que los ciudadanos españoles damos sopas con honda al resto de la ciudadanía mundial cuando se trata de hacer frente a una crisis como la vivida hace un par de semanas. Con gran emoción, los medios nos cuentan historias a cual más emotiva sobre ciudadanos que ni robaron ni mataron ni atropellaron a los indefensos peatones en los pasos de cebra. Exageran el mal comportamiento cívico de otras latitudes en situaciones similares en las que la avaricia, el ansia de robar y de delinquir contrastan con el meritorio comportamiento de los españoles.

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