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¿Y por qué a mí?

Lejos de mi intención tomar partido en la disputa mantenida, por el momento, entre el Rey Juan Carlos I y el ex presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. No he podido recordar las cosas que el ex presidente ha ido contando en los medios de comunicación sobre el que hasta no hace mucho era, por lo visto, su héroe y su mejor amigo.

Ya no sé ni dónde vivo

Los más veteranos recordamos los tiempos en los que los equipos de fútbol casi se odiaban. El ejemplo más acabado de ese casi odio lo representaban el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona. Al parecer esa vieja rivalidad se fraguó durante la Copa del Generalísimo de 1943. En la ida, en su casa, el Barcelona ganó al Real Madrid por tres goles a cero. En la vuelta, el Madrid se desquitó y venció al Barça por once a uno. En el campo del Real Madrid, la derrota barcelonista estuvo acompañada de agresiones físicas a jugadores catalanes y a técnicos y a acompañantes. El fichaje de Di Stéfano por ambos clubes aumentó la ira de unos contra otros. Y ya en nuestros tiempos, recuerden la etapa de Mourinho y de Guardiola. Las disputas y las afrentas eran moneda corriente cuando se enfrentaban ambos clubes.

Justos por pecadores

El juez es la figura encargada por la Constitución de impartir Justicia cuando el conflicto le obliga a actuar. Como en botica, hay opiniones para todos los gustos sobre las sentencias o autos que emite. Y por ellos debe ser examinado.

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