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¡Que hablen los mudos!

Foto: EFE
En las páginas 68 y ss. del documento que Podemos envió al PSOE para su debate y aprobación, y que lleva por título UN PAÍS PARA LA GENTE. Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías, puede leerse lo siguiente: «El Gobierno del cambio debe empezar por el reconocimiento previo y especifico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial». «Se debe entender España como país de países». «La Constitución vigente solo reconoce a una nación – la española- y mantiene en una posición subalterna a otras naciones que conviven en el Estado». Para ese menester, los redactores del documento piden la «modificación del artículo 2 de la Constitución española, para que se comprometa a reconocer y respetar la realidad plurinacional y de comunidades políticas que conforman España».

Los tapabaches

En el momento en que estoy escribiendo este comentario, diversas formaciones políticas se encuentran en pleno proceso de negociación para la investidura de Pedro Sánchez como futuro presidente del Gobierno de España, tras la negativa de Mariano Rajoy para tal eventualidad. Y no me extraña la renuncia de Rajoy porque sólo quienes se han sometido a una investidura parlamentaria saben lo duro y desagradable que supone tal hazaña. Y no digo nada si el candidato sabe desde que sube a la tribuna que la votación está perdida. No hablo de oídas porque, aunque a un nivel inferior, fueron seis las veces que tuve que vivir esa experiencia.

¿Son los jóvenes los que no creen en la Constitución, o es la Constitución la que no cree en ellos?

«Tras todas las críticas, desprecios, insultos, acusaciones y decepciones, he de decir que no me ha merecido la pena presentar los Premios Goya». El presentador Dani Rovira ha estallado en su perfil de Twitter tras las críticas recibidas. La excelente periodista Milagros Pérez Oliva escribe en El País del lunes 11 de febrero que «lo relevante de ese tuit es que no expresa sólo un estado de ánimo personal, individual, sino la existencia de un clima de exasperación, de hipercriticismo subjetivo y estéril, que en ocasiones se vuelve asfixiante».

Hay formas y formas de irse

Rajoy y el grupo parlamentario popular. (EFE)
Siempre se dijo que era más difícil saber ganar que saber perder; y siguiendo con el esquema, parece más difícil saber irse que saber quedarse. El comportamiento de Mariano Rajoy en los tiempos que corren demuestra que la afirmación anterior es cierta.

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