Rompiendo Cristales

Comentarios y reflexiones breves de Juan Carlos Rodríguez Ibarra

Mejorar la democracia

En números redondos, la tierra cuenta con ocho mil millones de habitantes. Como señala acertadamente Dídac Fábregas, si se quiere retener esa cifra por áreas geográficas, bastaría que a cada mil millones le atribuyamos un 1 para que resulte un PIN que nos permita manejarnos. El PIN actual sería 1-1-1-5. Las Américas serían el 1; Europa, el otro 1; África, 1 y Asia, 5. Según la ONU, en 50 años, ese PIN cambiará de la siguiente manera: Las Américas, 1; Europa, 1; África, 4 y Asia, 6. El PIN resultante sería 1-1-4-6. Se observa que casi el 90% de la población del planeta vivirá en África y en Asia.

Morir en democracia

Parece ser que los sondeos confirman el claro posicionamiento al alza de Vox. Algunos analistas consideran que esa subida de la extrema derecha beneficia los intereses electorales del actual PSOE. En cualquier caso, a lo más que podría aspira este PSOE es a mantenerse en la línea que va de los 100 a los 120 diputados. Cifra parecida a la que obtendría finalmente el Partido Popular si la escalada de Vox continúa hasta la convocatoria de nuevas elecciones.

Sí lo querían

Guillermo Fernández Vara conversa con Juan Carlos Rodríguez Ibarra

Los humanos somos algo paradójicos en ocasiones especiales. Escribimos o pregonamos virtudes y nos deshacemos en elogios y halagos para que sean leídos o escuchados por todo el mundo menos por el destinatario de dolidas necrológicas. Seguro que a Guillermo le hubiera encantado haber encontrado durante su enfermedad la ristra de comentarios de los que ya no puede disfrutar.

El desafío

El texto constitucional trató de conciliar los puntos de vista del regionalismo conservador y de los nacionalismos periféricos, de la tradición federalista de la izquierda española y del nacionalismo español o de las visiones unitaristas. Como toda fórmula de compromiso, fue una fórmula ambigua. El marco institucional que terminó por establecerse no respondía a los rasgos del Estado unitario ni del Estado federal como modelos políticos puros. Así hemos convivido cuarenta años.

Dejad en paz a Felipe González

Cuando en 1991 Alfonso Guerra salió de la vicepresidencia del gobierno de España, muchos de los que ponían una alfombra a su paso, se alejaron de él para acercarse a Felipe González. Alfonso sufrió con mayor o menor frialdad la traición de quienes dejaron de ser “guerristas” para apuntarse al “felipismo”. Esos mismos, que besaban la tierra que pisaba el entonces presidente del gobierno, hoy no solo se han desmarcado de él, sino que, por su afán de hacer méritos ante el poder actual, le difaman, le insultan, le calumnian o le maldicen por su manera de ser, de pensar y de ser libre a la hora de opinar.

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