Congreso de los Diputados

Rodríguez Ibarra, testigo del 23-F: “No entiendo que los jóvenes de hoy no sepan quién es Antonio Tejero”

Fecha: 23/02/2021

El expresidente de Extremadura estaba en el Congreso de los Diputados cuando Antonio Tejero irrumpió a tiros y gritando: “Quieto todo el mundo”. Testigo directo del intento del golpe de estado, lamenta que los jóvenes de hoy en día no sepan lo que pasó aquel 23 de febrero de 1981. Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha defendido al Rey Juan Carlos: “Hoy debería haber estado en el Congreso”

Yo estaba allí

Sigo vivo gracias al Rey. Nací en una dictadura y moriré en una democracia. Esa será la herencia que dejemos la generación que hicimos la Transición

El rey Juan Carlos I, durante su discurso a la nación ante el golpe de Estado del 23-F
El rey Juan Carlos I, durante su discurso a la nación ante el golpe de Estado del 23-F

Hoy hace 40 años que se inició un secuestro que duró 18 horas. El entonces teniente coronel Tejero y un grupo de guardias civiles asaltaron el Congreso de los Diputados y tomaron como rehenes al Gobierno de España y a los 350 representantes de la soberanía nacional. Yo estaba allí en mi condición de diputado socialista por la provincia de Badajoz. Se iba a votar ese día, en segunda vuelta, la elección del presidente del Gobierno español. La noche anterior no fue mi mejor noche. Una gastroenteritis me mantuvo despierto con continuos paseos de la cama al cuarto de baño y de este a la cama. Sonó el despertador y decidí que no tenía cuerpo para conducir mi coche durante 400 kilómetros por carreteras de las que nos dejó el régimen franquista que Tejero quería recuperar. Mi voto no resultaba decisivo. Vería por la tele la sesión plenaria, que se prometía corta ya que las cartas estaban echadas y Leopoldo Calvo Sotelo resultaría elegido presidente con más votos a favor que en contra.

¡NO, NO!

Oskar Matute en el Congreso de los Diputados
Oskar Matute en el Congreso de los Diputados

El pasado 1 de octubre, algunos diputados socialistas aplaudieron la perorata de Oskar Matute, diputado de HB Bildu, grupo parlamentario heredero de ETA. Las razones que movieron a diputados socialistas a batir palmas por primera vez para aprobar el discurso de un proetarra fue la crítica que hizo Matute al Partido Popular.

 

BAGATELAS

Dicen que la salida de España del Rey emérito le va a venir bien a la Monarquía y a la figura del Rey Felipe VI. No lo sé. Según Podemos, «No existe motivo alguno para continuar cargando con una Monarquía carente de los mínimos valores éticos”. Podemos cree “que no se puede seguir impidiendo el debate social sobre el modelo de Estado en España».

En cualquier caso, a quienes les viene bien esta situación es a los grupos parlamentarios que, de nuevo, tienen materia para hablar, discutir y pelear. Total, hablar de Monarquía o República está al alcance de cualquiera. Discutir sobre si el Rey emérito hizo bien o mal saliendo de España no compromete casi nada. Eso sí, es otra oportunidad para no tener que subir a la tribuna del Congreso de los Diputados a exponer las líneas fundamentales de cada grupo respecto a cómo y cuándo saldrá España de la espantosa crisis en la que se halla metida.

La ciudad prohibida

La ciudad prohibida / Rosell
La ciudad prohibida / Rosell

Hace casi cien días que se decretó el estado de alarma y, consecuentemente, el confinamiento total o parcial de los españoles para esquivar la temible pandemia declarada por los efectos del llamado coronavirus. En líneas generales, los ciudadanos hemos hecho lo que se esperaba de nosotros. No ha habido grandes discrepancias a la hora de adoptar todas y cada una de las medidas que la autoridad sanitaria ha ido dictando semana tras semana. Los sanitarios españoles han dado un ejemplo de madurez y de responsabilidad. No cayeron en la tentación de ponerse a discutir entre ellos o contra la autoridad sanitaria por falta de material y de personal. Lo importante era salvar vidas y a ello se entregaron arriesgando las suyas. Su ejemplar comportamiento ha sido reconocido con la concesión del premio Princesa de Asturias de la Concordia y con el aplauso diario que puntualmente le dedicábamos los ciudadanos a la caída de cada tarde.

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