La imagen que proyectan esos ministros no es la de una democracia consolidada
Catalá, Zoido y Méndez de Vigo entonan ‘Soy el novio de la muerte’
Escribió Unamuno, en su ensayo sobre El individualismo español (Ensayos,Aguilar, 1942) que “El humorista americano Wendell Holmes habla en una de sus obras de los tres Juanes: de Juan tal cual él se cree ser, de Juan tal cual le creen los demás y de Juan tal cual es en realidad”. El comportamiento de cada uno de nosotros gira alrededor de esas tres percepciones, mezclándose unas con otras, resaltando unas más que otras o tratando de ocultar aquellas que más pueden perjudicar la imagen que queramos transmitir.
Recuerdo cuando la infanta Cristina y su marido, el sr. Urdangarín, se vieron envueltos en un proceso que cuestionaba su limpieza en el ejercicio profesional e institucional. «Ya verás cómo no les pasa nada». Les pasó y se les abrió un proceso penal con peticiones de cárcel para ambos. «Ya verás cómo estos no se sientan en el banquillo». Se sentaron y tuvieron que entrar en el juzgado por donde entra cualquier procesado, con el inconveniente añadido de que las cámaras de televisión se encargaron de seguir sus pasos desde el coche oficial hasta el portón que daba paso al Juzgado de Palma de Mallorca. «Ya verás cómo se escapan y no se les condena». Se les condenó y Urdangarín tiene pendiente una pena de cárcel que está recurrida, a la espera de lo que dictamine el Tribunal Supremo.
No tengo la sensación de que entre la CUP, Esquerra Republicana de Catalunya y Partido Demócrata Europeo Catalán existan muchos puntos en común. La CUP reclama un republicanismo anticapitalista y defiende la salida de la OTAN y de la UE si Cataluña consigue la independencia. Su coalición es considerada como de extrema izquierda o como izquierda radical. Esquerra Republicana se dice de izquierdas y socialista, y defiende la república y el pancatalanismo. El PDECat es el heredero de Convergència Democrática de Cataluña, y se define como demócrata, catalanista, europeísta y humanista. Ya ven, unos dispuestos a salir de la UE y otros asegurando que no saldrán de la UE si triunfa la independencia. Es meridianamente claro que entre ellos no existe más afinidad que aquella por la que los tres se definen como independentistas. Esto último es lo que les ha permitido arrinconar la enorme distancia que existe entre los tres para centrarse en aquello que les une: la independencia de Cataluña. Sus perfiles ideológicos son tan nítidos y diferentes que ninguno de ellos ha tenido complejos a la hora de unir sus fuerzas para tratar de conseguir lo que de verdad les importa. Y a ninguno de sus adversarios políticos ni a comentaristas ni a analistas se les ha ocurrido sospechar que la CUP se ha derechizado por apoyar a los otros dos, ni los otros dos han sido calificados de peligrosos extremistas de izquierdas. …
La secesión no se sostiene en la simple voluntad de separarse, sino en ausencia de democracia o injusticia. Si hay democracia, no cabe la secesión. Más exactamente, la secesión hace imposible la democracia: si yo me marcho porque no me gusta lo que todos hemos decidido entre todos, no hay decisión verdaderamente democrática. Levantar una frontera entre conciudadanos, hacerlos extranjeros, reducir la comunidad de derechos, de justicia y democracia, supone una vuelta a los tiempos oscuros.
Mientras la oposición y los medios de comunicación preguntan y discuten sobre qué hacer con la secesión, ellos pueden ir capeando el temporal que se les ha venido encima
Cualquier sistema político que se califique como democrático mantiene la separación entre los diferentes poderes del Estado. Cuando uno de ellos trata de interferir en los otros, la democracia se resiente y los ciudadanos parecen mostrarse inermes ante esa invasión. En España no siempre se cumple ese dogma de separación de poderes. En ocasiones, tenemos la sensación de que el Ejecutivo abarca más competencias de las que tiene atribuidas constitucionalmente inmiscuyéndose descarada o subrepticiamente en el Poder Legislativo o en el Judicial. Por ejemplo, los andaluces recuerdan muy bien cómo algunos miembros del Poder Judicial andaluz se hacían visibles cuando la Junta de Andalucía o el Gobierno de España convocaban elecciones autonómicas, generales o locales. …