democracia

El juego de la democracia

De sobras resultan conocidas las reglas por las que se rige el fútbol. En ese deporte existen reglas constitutivas y reglas estratégicas. Por las primeras, podemos adivinar de qué se trata. Cuando juegan once contra once, en un campo con dos porterías, estando permitido jugar un balón solo con los pies, excepción hecha de los dos guardianes de sendas porterías, estamos ante un partido de futbol. Esas reglas constitutivas no se pueden alterar. Son las que constituyen la esencia de ese deporte. Si en lugar de once contra once, jugaran siete contra siete y los catorce estuvieran autorizados a jugar el balón con las manos, entonces ya no estaremos ante un partido de futbol sino ante otro de balonmano.

Mejorar la democracia

En números redondos, la tierra cuenta con ocho mil millones de habitantes. Como señala acertadamente Dídac Fábregas, si se quiere retener esa cifra por áreas geográficas, bastaría que a cada mil millones le atribuyamos un 1 para que resulte un PIN que nos permita manejarnos. El PIN actual sería 1-1-1-5. Las Américas serían el 1; Europa, el otro 1; África, 1 y Asia, 5. Según la ONU, en 50 años, ese PIN cambiará de la siguiente manera: Las Américas, 1; Europa, 1; África, 4 y Asia, 6. El PIN resultante sería 1-1-4-6. Se observa que casi el 90% de la población del planeta vivirá en África y en Asia.

Dejad en paz a Felipe González

Cuando en 1991 Alfonso Guerra salió de la vicepresidencia del gobierno de España, muchos de los que ponían una alfombra a su paso, se alejaron de él para acercarse a Felipe González. Alfonso sufrió con mayor o menor frialdad la traición de quienes dejaron de ser “guerristas” para apuntarse al “felipismo”. Esos mismos, que besaban la tierra que pisaba el entonces presidente del gobierno, hoy no solo se han desmarcado de él, sino que, por su afán de hacer méritos ante el poder actual, le difaman, le insultan, le calumnian o le maldicen por su manera de ser, de pensar y de ser libre a la hora de opinar.

Scroll al inicio