Donald Trump

La familia

La derrota por goleada de Biden frente a Trump en el debate del pasado mes de junio se encargó de evidenciar la decrepitud del actual presidente de los EEUU de América. Las voces reclamando su retirada comenzaron a escucharse por todo el país americano y por buena parte del mundo occidental. En una democracia consolidada como era la de EEUU, el presidente de esa nación hubiera convocado a su partido, el demócrata, para discutir la conveniencia o no de su presentación o de su retirada

Asesino y representante

Así que Donald Trump ha sido condenado por haber violentado sexualmente a una mujer. Según la sentencia de un jurado de Nueva York, el ex presidente estadounidense ha sido declarado culpable por abusar sexualmente y difamar a la columnista y escritora E. Jean Carroll. La escritora acusó a Trump de violarla en los probadores de unos grandes almacenes. El acusado, declarado culpable, deberá indemnizar a la víctima con 5 millones de dólares.

No todo el que vota populismo es populista

Los partidos democráticos de la derecha y de la izquierda identifican al votante influido por el miedo con el populista ideológico

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro

Ya se venía venir. Creíamos que la democracia occidental estaba consolidada. No íbamos a ser tan estúpidos como para dejarnos arrastrar por los Trump, los Salvini, los Le Pen y demás saboteadores de la libertad. Con lo que costó desterrar los discursos racistas, xenófobos, machistas, dictatoriales, sabíamos que quienes se asomaran a la arena electoral con esos pronunciamientos no llegarían ni a la esquina de cualquier colegio electoral. Eso ya no tenía sitio en sociedades hechas y derechas como las nuestras. Quienes se atrevieran a despreciar a las mujeres, a los homosexuales, a quienes tuvieran una piel de color diferente a la «blanca» o una religión distinta de la «verdadera» estarían cavando su tumba en el momento de nacer.

Consuelo en el voto

No es extraño que el votante tradicional de la izquierda decida dar la espalda a aquellos partidos que tendrían la obligación de defender una política de igualdad

Marine Le Pen vota en la segunda vuelta de las elecciones francesas

Las generaciones de la primera mitad del siglo XX hicieron dos guerras mundiales o dos guerras civiles, como se quiera. La consecuencia, murieron diez millones de personas en la primera y veinte millones fueron heridos o mutilados. Y en la segunda, más de cincuenta millones de muertos. En el período que fue de la primera a la segunda guerra mundial, las clases dominantes y las élites conservadoras de Europa, sobre todo en los países más importantes, tal vez asustados por la radicalización que comenzaron a ver en la clase obrera como consecuencia de la revolución bolchevique en Rusia, se alinearon con las nuevas fuerzas políticas ultraconservadoras, xenófobas, racistas y nacionalistas. Las instituciones liberales de gobierno entraron en barrena y la democracia se debilitó con el triunfo de dos totalitarismos: el comunismo y el fascismo. Por el contrario, la generación de la segunda mitad del siglo XX, expandieron la democracia y la fortalecieron; en esa ocasión las élites conservadoras apostaron por la colaboración con la socialdemocracia y con los liberales creando el más largo proceso y progreso y periodo de tiempo de estabilidad democrática. De lo dicho extraigo la siguiente conclusión: la estabilidad y fortaleza de la democracia en Europa no depende tanto de las amenazantes fuerzas extremistas tipo Le Pen o Trump o Abascal, sino de la actitud que adopten las élites conservadoras en relación con los partidos populistas, racistas, xenófobos que están apareciendo por doquier.

Cuando las barbas de tu vecino…

Cuando las barbas de tu vecino... / rosell
Cuando las barbas de tu vecino… / rosell

Todos pudimos ver cómo se rompían vidrios, se echaban gases lacrimógenos por multitudes desatadas con indumentarias de camuflaje en el Congreso estadounidense. La democracia en EEUU se difuminaba minuto a minuto.

¿Qué fue lo que pasó? Un golpe, una insurrección, una rebelión?

Sea lo que sea, lo que debe interesarnos a quienes apostamos firmemente por la democracia son los subterfugios que se están empleando, no sólo en EEUU, sino en otros muchos países para golpear a la democracia, desde dentro de la democracia.

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