España

Comprometerse o involucrarse

Sánchez y Rivera. (EFE)
Fui uno de los que participaron en la comida que se organizó en Madrid, el pasado 28 de enero, por un nutrido grupo de socialistas. Algunos miraron con cierto respeto a los que allí nos reunimos, mientras que otros trataron de zaherirnos con el apelativo de viejos caducos. No merece la pena defenderse; ni siquiera mostrar la hoja de servicios prestados a España y al PSOE, porque eso sí sería considerado como muestra de vejez, al mismo tiempo que haría palidecer a algunos de los que pretenden faltarnos al respeto. Como mucho, los que estuvimos allí somos un espejo en el que algunos no quieren mirarse porque su imagen les resulta fea. Haber perdido siempre y mirarse en el espejo de alguien que siempre ganó no es un ejercicio recomendable.

¡Que hablen los mudos!

Foto: EFE
En las páginas 68 y ss. del documento que Podemos envió al PSOE para su debate y aprobación, y que lleva por título UN PAÍS PARA LA GENTE. Bases políticas para un Gobierno estable y con garantías, puede leerse lo siguiente: «El Gobierno del cambio debe empezar por el reconocimiento previo y especifico de las diversas realidades nacionales, para poder abordar después el modelo territorial». «Se debe entender España como país de países». «La Constitución vigente solo reconoce a una nación – la española- y mantiene en una posición subalterna a otras naciones que conviven en el Estado». Para ese menester, los redactores del documento piden la «modificación del artículo 2 de la Constitución española, para que se comprometa a reconocer y respetar la realidad plurinacional y de comunidades políticas que conforman España».

Hay formas y formas de irse

Rajoy y el grupo parlamentario popular. (EFE)
Siempre se dijo que era más difícil saber ganar que saber perder; y siguiendo con el esquema, parece más difícil saber irse que saber quedarse. El comportamiento de Mariano Rajoy en los tiempos que corren demuestra que la afirmación anterior es cierta.

Patriotas de partido

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias (c), durante la rueda de prensa que ha ofrecido en el Congreso de los Diputados tras su reunión con el Rey. (Sergio Barrenechea - EFE)
Decía Ramón Rubial: «Hay que ser patriota de este partido si contribuye a resolver los problemas de España. De no ser así, ¿de qué sirve ser patriota»?

Si quien fue nuestro querido, respetado y admirado presidente estuviera vivo, respondería él mismo a su pregunta: «Para no dejarse humillar por quienes no aspiran a ganar al PSOE en una noble competición, sino que pretenden apartarlo del camino que tanto esfuerzo, sacrificio, sangre y vidas costaron.

Mi voto al PSOE es incompatible con el préstamo de senadores a ERC y DiL

Escribo estas líneas desde lo que históricamente fue la España de la marginación, de la falta de oportunidades y de la sangría de la emigración. Muchos no estamos dispuestos a que, una vez más, el silencio nos haga cómplices de procesos que marginen a nuestros territorios. Me atengo, pues, a una estricta lealtad al proyecto político encarnado en la Constitución de 1978, y reivindico mi derecho, y el de millones de ciudadanos, a no ser considerados sospechosos de nada por el simple hecho de defender, junto con quienes compartan esta visión positiva, el texto constitucional y lo que está significando para España.

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