política

Independientes ¿de qué o de quién?

Manuela Carmena (EFE)
La política española se divide en dos: los que militan en partidos políticos y los que no. Entre estos últimos, los hay que no se afilian porque tienen prohibida la pertenencia a cualquier organización política por razones del cargo o de la responsabilidad que desempeñan, o porque tienen necesidad de mantenerse al margen de la militancia para acrecentar su imagen de independencia.

Otegi y sus palmeros

Otegi dirigiéndose a los medios a su llegada al Parlamento Europeo (EFE)
Salah Abdeslam, responsable de la logística del comando yihadista que mató a 130 personas en París el 13 de noviembre de 2015, fue extraditado el pasado 27 de abril de Bélgica a Francia. Está acusado de asesinato, posesión de armas, fabricación de explosivos y secuestros. Es posible que tras el proceso judicial sea condenado a cadena perpetua, aunque su abogado insiste en que su defendido está deseoso de colaborar con la justicia, se supone que para que la condena no sea tan severa.

La sala Tàpies

Rajoy y Puigdemont
Si algún presidente autonómico del norte, del sur, del este o del oeste llegó a pensar en algún momento que era el rey del mambo, que se le vaya quitando esa megalomanía de la cabeza porque como dice el editorial de El País del pasado 21 de abril, «El hecho de que Rajoy compareciera ante la prensa cuando no lo había hecho tras entrevistarse con otros presidentes autonómicos es un gesto a valorar».

¿Hay alguien que defienda las primarias?

Primarias en el PSOE. (EFE)
En la página 112 del documento base de la Conferencia Política que el PSOE celebró en noviembre de 2013 se puede leer:

«Entendemos que las primarias abiertas, además de un claro elemento de profundización en la democracia interna del partido, son una ventana de oportunidad para ampliar la base social del PSOE, al abrir la participación en estos procesos a sectores sociales progresistas que de otra manera no participarían en la vida política y orgánica del partido».

No hay manera de rebatir esa afirmación, por lo que quienes estamos en contra de esa forma de elección del candidato socialista a la Presidencia del Gobierno o a la Secretaría General, estamos remando a contracorriente y tenemos perdida la partida. Oponerse a la participación democrática en cualquier proceso electoral lleva aparejado el calificativo de aparatero y antiguo.

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