Nada debe impedir que el presidente vuelva a reunir a esa Comisión del Odio para denunciar ese odio que un grupo de matones está destilando contra una criatura de cinco años
Manifestación en Canet de Mar
Un niño con 5 años. Un niño español. Podría haber sido de cualquier otra nacionalidad y el resultado hubiera sido el mismo. No habría importado ni su raza ni su religión ni su sexo ni su ideología. Nadie le habría acosado salvo que hubiera reclamado, vía paterna, el cumplimiento de una sentencia judicial.
Casi siempre pasa lo mismo cuando las candidaturas no son de hombres sino de mujeres. Pasan en un santiamén del cielo al infierno
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press
Alardeamos tanto de feminismo que cada vez que surge una candidata con posibilidades de ganar unas elecciones autonómicas o generales, inmediatamente sacamos de la chistera uno o dos candidatos para impedir la victoria de la candidata. Basta recordar a Sáenz de Santamaría y a Pablo Casado. La primera fue la preferida de la militancia popular. Cuando dejaron de votar los afiliados, Santamaría y Casado sometieron sus candidaturas a los compromisarios. Ganó el segundo. Cuando surgió una candidata con posibilidades se tuvo la habilidad de ponerle enfrente a un candidato para que ganara a la mujer y así poder seguir presumiendo de partido feminista cortando el paso a las mujeres que tuvieron el coraje de dar el salto en un mundo de hombres.
No resultaría extraño que quienes se autocalifican de izquierdas no tengan inconveniente en unir a la barrera económica la barrera lingüística
El coordinador nacional de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Pere Aragonés, y el portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián.
La semana pasada los gobiernos autonómicos del PP anunciaron que no aplicarán la ley que permite pasar de curso sin importar los suspensos.
Por esas mismas fechas, la vicesecretaria nacional de Organización del Partido Popular, Ana Beltrán, aseguró que su partido no va a aplicar «las medidas más lesivas» de la ley Celaá en las comunidades autónomas en las que gobierne. Beltrán calificó la nueva Ley de Educación de «sectaria e ideológica» porque «está escrita con la mano de Iglesias y Rufián«. Y alguien tan aparentemente moderado como Alberto Núñez Feijóo anunció, que, en contra de lo que establece la Lomloe, no otorgará el título de Bachillerato con asignaturas suspensas ni el de ESO con más de dos sin aprobar.
No quieren mirarse en otros espejos que no los elogien, los mimen y los aplaudan. Y, por esa razón, tratan de romperlos
Foto de archivo de Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Europa Press
La guerra civil de 1936 la ganó Franco. De eso no cabe la menor duda. Para aquellos que dudan, les recuerdo los 40 años de dictadura franquista. La victoria franquista duró hasta que el dictador murió en la cama de un hospital rodeado de médicos y familiares. No le sucedió en el poder quien tenía todos los números para seguir actuando como Jefe del Estado dictatorial franquista. La banda terrorista ETAacabó con la vida del almirante Carrero Blanco en un atentado en diciembre de 1973. Por lo tanto, tratar de cambiar la historia para que ganen la guerra los nietos de los que la perdieron o de matar al que falleció hace 46 años es un infantilismo que no conduce más que al engaño o a la frustración.
Seguramente esta periodista dice que le dijeron que decían. Y ella va y lo escribe
Susana Díaz. Europa Press
Se culpa –y con razón- a las redes sociales de los insultos y de las calumnias que se dicen y escriben desde el más absoluto de los anonimatos. Se pudiera llegar a pensar que quien escribe en un periódico analógico o digital está en posesión de la verdad. Eso no es cierto. Quien tiene ganas de insultar, de mentir, de difamar lo hace en cualquier sitio o lugar.