Artículos en prensa

Relación de últimos artículos de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, publicados en prensa escrita.

Si no son socialistas ¿qué son?

Ya nos equivocamos en 1977 cuando la ley de amnistía sacó de la cárcel a todos los etarras y miembros del Grapo que creímos antifranquistas

Manifestación Abertzale en Bilbao impulsada por Bildu. EP

Oigo en algunas ocasiones –la última al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,- hablar de una izquierda no socialista. Ser no socialista no es una definición. Yo no soy hombre porque no sea una mujer ni soy blanco porque no soy negro. Cuando en el debate político se niega la condición de socialista a algunas izquierdas cabe preguntarse: ¿Si la izquierda no es socialista, qué es? Ya no mola ser comunista, ni marxista, ni leninista, ni eurocomunista, ni maoísta, ni anarquista. Si no son socialistas y no son comunistas, marxistas, leninistas, eurocomunistas, maoístas, anarquistas, bolivarianos, castristas, chavistas, entonces, ¿qué son?

De dónde saca ‘pa’ tanto como destaca

Lo que en Madrid es ser pobre (por eso recibirán becas de estudio), en Extremadura y en otras zonas de España es ser rico

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Europa Press

Algo no funciona bien en este país nuestro, cada día más desigual y cada semana más irreconocible. De cuando en cuando nos enteramos de noticias que nos hacen dudar de la bondad del sistema que constitucionalmente convirtió a nuestro país en un Estado Federal.

Fusión Don Benito-Villanueva; el grande hace grande al chico…

Desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial hasta 1990, Berlín dejó de ser la capital de Alemania. Bonn, una ciudad con algo más de 300.000 habitantes fue declarada capital de la Alemania Federal. Había otras muchas ciudades, entre ellas Fráncfort que compitió con Bonn, con muchos más habitantes que la elegida por las autoridades alemanas. Ningún complejo se apoderó de la ciudad de Bonn por ser más pequeña y menos habitada que tantas otras ciudades. Bonn, entre otras cosas, es la ciudad donde se encuentra la casa natal de Ludwig van Beethoven.

Las claves de ‘La Clave’

Si en las tertulias de hoy se falta al respeto al discrepante, se chilla para ahogar argumentos, se hace oídos sordos al conductor del programa, puede ser porque eso es lo que se busca

El periodista José Luis Balbín, en una imagen de archivo – Europa Press

Supongamos que sea cierto. Supongamos que damos por buena la defensa de su conducta que hace Mónica Oltra, vicepresidenta del gobierno de la Murió José Luis Balbín. Se fue uno de los grandes del periodismo español. Frente a quienes sostienen que los políticos de antes eran de mayor categoría que los de ahora, añado que los periodistas de antes, también. Y los rectores de Universidad. Y los catedráticos. Y los filósofos. Y los sindicalistas. Y los cantantes. Tal vez haya sido en la ciencia y en sus respectivas ramas donde la calidad de sus actores principales supere a los de épocas anteriores. En el resto, por donde quiera que se mire, se aprecia la bajada de nivel de los principales actores de la sociedad española. Y el recuerdo de Balbín ha venido a ponerlo de manifiesto una vez más.

Ética laxa

Estoy en contra de ese código que trajo la “nueva política” y por eso estoy con los que defienden la no dimisión de alguien que solo está siendo investigado

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la vicepresidenta y consejera de Políticas Inclusivas de la Generalitat, Mónica Oltra

Supongamos que sea cierto. Supongamos que damos por buena la defensa de su conducta que hace Mónica Oltra, vicepresidenta del gobierno de la Comunidad Autónoma de Valencia. Aceptemos que su imputación es consecuencia de un complot urdido por la extrema derecha, por la fiscalía valenciana, por el Tribunal Superior de Valencia, por determinada prensa que le tienen ganas, por una menor que nunca fue víctima por agresión sexual de quien fue marido de la imputada. Supongamos que todas esas cosas y algunas otras que se nos escapen han puesto en el disparadero a una política decente. Supuesto todo eso, se demostraría lo sencillo que resulta truncar la carrera de cualquier político. Bastaría una denuncia de alguien contra un cargo público, un fiscal que acuse y un juez que abra una investigación y ¡se acabó!

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