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Tres propuestas

  1. Resulta habitual, aunque no por eso menos aberrante , el asesinato de mujeres a manos de sus parejas. El último caso ocurrió en Úbeda, donde una mujer murió acuchillada por su marido. Para rematar la horrible faena, el verdugo se quitó la vida tirándose por el balcón de un cuarto piso en el que vivía la pareja y sus dos hijos, también asesinados por el parricida. Son muchas las llamadas que desde diferentes colectivos y medios de comunicación se realizan para tratar de concienciar a posibles víctimas de la violencia de género. Se me ocurre pensar que el mejor anuncio que podría ensayarse para concienciar a los futuros victimarios sería el siguiente: «Si piensa suicidarse después de matar a su mujer y/o a sus hijos, invierta los términos: SUICÍDESE ANTES y le enterraremos como se merece. Hacerlo al revés le convierte en un asesino. Suicidarse antes le convierte en un suicida. ¿Cómo le gustaría ser recordado?».

Marcos: «¡Las cajas volverán!»

José Antonio Marcos Blanco. Foto: César Quian
José Antonio Marcos Blanco. Foto: César Quian

Hasta el último día, José Antonio Marcos creyó que las cajas de ahorros volverían. La desaparición de Caja Badajoz, donde el prestó sus servicios profesionales durante tantos años, fue para él un mazazo que no supo ni pudo superar.

Cuando el mercado financiero eliminó a su mayor competencia, las cajas de ahorros, José Antonio Marcos ya se había jubilado con todos los honores y el reconocimiento de la ciudad de Badajoz, que le nombró hijo adoptivo y le dio su nombre a una calle de la capital pacense. En esa ciudad en la que existe una residencia universitaria que también lleva su nombre. Nada de eso compensó el malestar que le produjo que una caja solvente se malvendiera al mejor postor con el único fin de quitarla del mercado y así evitar competencias y ayudar más a vaciar la España vaciada.

El mundo al revés

Don Juan Carlos I, Suárez, Fraga, Carrillo, Peces Barba, Lavilla, Fernández-Miranda, Abril Martorell, González, Guerra, Gutiérrez Mellado, Pujol, Arzallus, Roca. De toda esa nómina, son muy pocos los que pueden mantener alto el espíritu de los que algunos denominan despectivamente el «régimen del 78».
Ese régimen, que yo reivindico por haber conseguido que los españoles estemos viviendo el mayor periodo de tiempo en libertad, se basa en la Monarquía parlamentaria. Nadie se atreve a propugnar la eliminación del parlamento porque, por el momento, en la Europa en la que nos encuadramos casan mal los regímenes autoritarios. Unos cuantos sí que desearían eliminar la Monarquía para que el régimen del 78 se desmoronara como una torre de naipes.

La CIA y compañía

El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.VICTOR SAINZ
El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo. VICTOR SAINZ

“Si la supuesta participación de Madrid (del gobierno socialista) es confirmada, las credenciales democráticas  del Gobierno español y del Partido Socialista quedarían manchadas seriamente”. Así termina el informe desclasificado de la CIA y que, según algunos medios y fuerzas políticas, “confirman que el presidente socialista, Felipe González, dio su conformidad para crear los GAL en los años 80”. Y los diputados de EH Bildu, herederos de ETA, se han tirado a la yugular reclamando la comparecencia de Felipe González. ¿Para qué? Ya sobran explicaciones. Ellos ya han condenado al Presidente González. La duda de la CIA no cuenta para quienes han decidido eliminar “el derecho de todos a la presunción de inocencia”.

La ciudad prohibida

La ciudad prohibida / Rosell
La ciudad prohibida / Rosell

Hace casi cien días que se decretó el estado de alarma y, consecuentemente, el confinamiento total o parcial de los españoles para esquivar la temible pandemia declarada por los efectos del llamado coronavirus. En líneas generales, los ciudadanos hemos hecho lo que se esperaba de nosotros. No ha habido grandes discrepancias a la hora de adoptar todas y cada una de las medidas que la autoridad sanitaria ha ido dictando semana tras semana. Los sanitarios españoles han dado un ejemplo de madurez y de responsabilidad. No cayeron en la tentación de ponerse a discutir entre ellos o contra la autoridad sanitaria por falta de material y de personal. Lo importante era salvar vidas y a ello se entregaron arriesgando las suyas. Su ejemplar comportamiento ha sido reconocido con la concesión del premio Princesa de Asturias de la Concordia y con el aplauso diario que puntualmente le dedicábamos los ciudadanos a la caída de cada tarde.

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