Estado plurinacional: ¿cuántas naciones?


Los responsables de la Seguridad del Estado no pueden decir que delegaron en los Mossos la detención del prófugo Puigdemont. Si fuera cierta la delegación, ¿por qué sabían que Puigdemont iba a entrar por Cataluña? Podría haber entrado en España por cualquier otra región española, unas con policía autonómica y otras con Policía Nacional y Guardia Civil. Si hubiera entrado por Andalucía o por Extremadura, ¿qué hubiera hecho el gobierno de España? Lo lógico es que todas las FF y CC de Seguridad del Estado hubieran estado preparadas para detener al delincuente prófugo, incluidas la Policía Nacional y la Guardia Civil de Cataluña.

“¿Se acabó el ‘procés’?”

Se acabó el procés”. ¿Cuántas veces hemos leído y oído esa frase? Con los indultos a los condenados independentistas, “se acabó el procés”. Con la amnistía para el resto de delincuentes independentistas, “se acabó el procés”. Con la entrada en Barcelona y posterior huida de Puigdemont, “se acabó el procés”. Con la elección, nombramiento y toma de posesión del socialista catalán, Salvador Illa, “se acabó el procés”. Con el Estado Plurinacional, “se acabó el procés”.

Corrupción nacionalista catalana



La prensa privada y pública editada en Cataluña creó la famosa frase del “oasis catalán”. Por lo visto, mientras que en el resto de España la corrupción, la desvergüenza y la bronca constituían el santo y seña de la política española, en Cataluña reinaba la austeridad, la decencia y el entendimiento, el “oasis catalán”.

¿Debemos pedir perdón?

Son muchas las campañas electorales en las que he participado desde las primeras elecciones generales de 1977. Lo he hecho cuando gobernaban Adolfo Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Con siete presidentes de Gobierno y en las elecciones autonómicas, desde 1983, hasta las últimas de 2023, en Extremadura y en casi todas las comunidades autonómas, y en las elecciones municipales, desde 1979. Calculo que habrán sido más de setenta campañas electorales. En la única ocasión que me sentí incómodo fue en la de 1982. Tenía la sensación de que tal vez no les estaba diciendo toda la verdad a los asistentes a los mítines en lo relacionado con la opción socialista respecto a la presencia de España en la OTAN.

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