Efecto Montoro

Pero, si Felipe no representa a nadie, ¿a qué vienen tantas declaraciones de tantos ministros?

Si Felipe no es nadie, ¿cómo interpretar que abriera todos los telediarios del día con sus declaraciones y las portadas de todos los periódicos del día siguiente?

Un gran debate

En las elecciones generales de 1977, las primeras de la recién estrenada democracia, el PSOE obtuvo 118 diputados. Cuando muchos analistas daban como líder de la izquierda al Partido Comunista de España, el PSOE obtuvo ese liderazgo en la izquierda española. Los comunistas quedaron a bastante distancia, con 20 diputados y con figuras tan relevantes como Dolores Ibárruri (la Pasionaria), Santiago Carrillo, Ramón Tamames, etc. Para los socialistas ese resultado nos permitió exigir la redacción de una Constitución que articulara una sociedad democrática, de corte occidental.

Y ahora, Aragón

El resultado obtenido por el PSOE de Aragón en las elecciones autonómicas del domingo pasado pone de manifiesto la exageración que se cometió cuando se leyeron los resultados de los socialistas extremeños en las mismas elecciones de diciembre de 2025. Entonces se pretendió atribuir toda la culpa al candidato socialista. Se decía que el electorado socialista extremeño se abstuvo en ese proceso para no votar a Miguel Ángel Gallardo. Algunos sostuvimos que un mal candidato quita dos o tres puntos a una candidatura. El resto, hasta los once puntos que se perdieron, tendría otros culpables.

Los indios de la nación

En el siglo XVIII, Francisco Gregorio de Salas escribió la conocida décima dedicada a Extremadura que comienza con “Espíritu desunido/anima a los extremeños” y concluye con el verso que calificaba a los extremeños de aquel siglo como “los indios de la nación”.

En pleno siglo XXI, el tren que salía y llegaba a Extremadura sufría incidencias sin límites, sin que las averías, paradas o suspensiones provocaran heridos o muertes en el pasaje. Ese espectáculo hizo creer al resto de los españoles que los extremeños seguíamos siendo “los indios de la nación”. No había periodista, comentarista o ciudadano de fuera de Extremadura que no se apuntara al cachondeo cuando se trataba de hablar de mi tierra extremeña. El ja, ja, ja  y el ji, ji, ji hacían las delicias de quienes se sentían bien tratados por el servicio ferroviario. Alardeaban de lo rápido que ellos viajaban frente a la lentitud de los “indios de la nación”.

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