Pecholatas

El director Tamayo, allá por la década de los 60 del siglo pasado, acudía anualmente al Teatro Romano de Mérida para dirigir y realizar lo que entonces se llamaba la “Representación” y que se ubicaba dentro de la programación de los Festivales de España. Durante dos semanas actores y actrices de la categoría de Francisco Rabal, José María Rodero, Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Julia Gutiérrez Caba, Florina Chico, etc., ocupaban el “incomparable” escenario de ese inmenso teatro emeritense representando obras de la importancia de La Orestiada, Edipo, Otelo, Medea, Calígula, Julio César, Cleopatra, etc.

Por un puñado de votos

Han sido varios los medios que se hicieron eco de mi propuesta para el escenario que se abrió con motivo de las elecciones en Extremadura el pasado 21 de diciembre. No insistiré en la misma. Sólo recordar que la abstención negociada del grupo socialista podría impedir la dependencia del PP de Vox a la hora de investir a su candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura.

No hacía falta tener grandes conocimientos de política para adivinar que esa propuesta para Extremadura tenía su derivada para el conjunto nacional.

Paco Marugán

Falleció en la madrugada del 29 al 30 de diciembre de 2025. Había nacido en Cáceres en 1946. Era extremeño de nacimiento, aunque educado y criado en Madrid. En la etapa en la que fui secretario general de los socialistas extremeños aposté por encontrar una figura que pudiera echar una buena mano a la incipiente autonomía extremeña. Nuestra influencia en Madrid era escasa. Necesitábamos a alguien que entendiera las aspiraciones extremeñas y pudiera influir para que los Presupuestos Generales del Estado que elaboraba anualmente el gobierno socialista contemplaran al máximo el principio de solidaridad que defendía el PSOE.

Días después

La advertencia que hizo un reputado analista político no llegó a plantearse. El PSOE de Extremadura no se tendrá que enfrentar al problema que hubiera surgido en el caso de que los socialistas hubieran ganado las elecciones autonómicas del pasado 21/D, y meses después, su candidato a presidente hubiera sido declarado culpable por la Audiencia Provincial de Badajoz, por los delitos de prevaricación y tráfico de influencia. Desapareció el problema. Lo que nadie sabe por el momento es si, pasado unos meses, esa misma Audiencia declarara inocente a Miguel Ángel Gallardo. Entonces no estaríamos ante un problema sino ante una tremenda injusticia. Resulta más fácil resolver un problema que convertirse en cómplice de una injusticia.

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