Diario de Sevilla

Tertulianos y redes sociales

Tertulianos y redes sociales / rosell
Tertulianos y redes sociales / rosell

Los gobiernos quisieron siempre asustar al personal convirtiendo los informativos de las cadenas estatales y de las cadenas de televisión afines en lo que antiguamente hacía un periódico llamado El Caso. Era un semanario fundado en 1952, y que se especializó en noticias sobre sucesos. Tenía una tirada aproximadamente de 100.000 ejemplares, llegando en ocasiones a batir su propia marca con 500.000 números. Vivió hasta 1997. Ahora, los telediarios tienen una parte de información política, algo de información internacional y reparten el resto de su tiempo con muchos sucesos y la información meteorológica. La idea no es otra que convertir en temerosos a los electores para que cuando llegue la hora de votar depositen su papeleta de voto en aquella opción que mejor aparenta garantizar su seguridad.

Reconstruir y equilibrar

Reconstruir y equilibrar / rosell
Reconstruir y equilibrar / rosell

Popularmente, las 300 regiones que conforman la Unión Europea se dividen en dos tipos: regiones objetivo 1 y demás regiones. A mí me gustaría más que Europa empezara a clasificar las regiones en carbonizadas y descarbonizadas. ¿Por qué? La política europea de los próximos años va a ser una política expansiva, en oposición a la que fue la política de 2008, pero con condiciones. Se financiarán inversiones por objetivos, tales como mejorar el aparato productivo, el cambio climático, la digitalización, etc. En definitiva, yo lo resumiría en dos clases de políticas: el Pacto Verde Europeo y la digitalización.

La responsabilidad de la militancia socialista

La responsabilidad de la militancia socialista / ROSELL
La responsabilidad de la militancia socialista / ROSELL

España es un país de clichés construidos sobre la nada o la mentira. Las biografías importan poco. Importa la imagen que consigan transmitir de cada uno de nosotros. Desde que se inventó el nefasto sistema de primarias para elegir a los candidatos a la presidencia de los distintos gobiernos, los militantes se dividen en traidores o leales, según se hayan mantenido fieles a una candidatura o hayan desertado de ella para votar a la contraria. Tengo publicados más de una decena de artículos rechazando esa forma de selección del liderazgo y mi renuncia a votar en cualquier proceso donde se enfrenta un militante a otro sin más argumentos que los personales. Nunca voté en unas primarias y, en consecuencia, tampoco voté ni a Pedro Sánchez ni a Susana Díaz cuando se enfrentaron por el liderazgo socialista. No fui al acto que la candidata andaluza celebró en Madrid acompañada de la plana mayor socialista y de lo que periodísticamente se conoce como la vieja guardia socialista. Y tampoco acudí a ninguno de los actos que protagonizo por los mismos objetivos el candidato madrileño.

Sin novedad, señora baronesa

En 1996, Felipe González, tras perder las elecciones frente al PP de Aznar, renunció a repetir como secretario general del PSOE. El nuevo PSOE que a partir de 1974 abanderaron Felipe y Alfonso Guerra junto con una nueva generación de dirigentes socialistas comenzó a declinar y caminar hacia posiciones que poco a poco han generando desconfianza en parte del electorado español.

Ese PSOE, a partir de 1979, defendió con seguridad su proyecto democrático y fue generando confianza en amplias capas de trabajadores de toda clase y condición, en profesionales liberales, en pequeños y medianos empresarios, en pensionistas, en agricultores, etc., y en amplios sectores del mundo de la cultura que apostaron por un proyecto de izquierdas razonable, creíble y posible. El abandono del marxismo supuso establecer una clara frontera entre el comunismo y la socialdemocracia.

El presidente que sólo tenía dos sillones

El presidente que sólo tenía dos sillones / rOSELL
El presidente que sólo tenía dos sillones / Rosell

El pasado martes, día 6, los europeos tuvimos que presenciar un nuevo desprecio a la Comisión que representa la imagen de lo que es la Unión Europea. Ya anteriormente, el Alto Comisario para la Política Exterior europea, Josep Borrell, tuvo que soportar las impertinencias del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia. En Moscú fue el desprecio hacia los valores europeos y el intento de desacreditar la democracia española por parte de un miembro de un gobierno que formalmente es democrático, pero que funcionalmente se aproxima más a un régimen de corte autoritario. En Ankara, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ignoró a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mientras le ofrecía un asiento a la altura y a la medida del que iba a usar el déspota, al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

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