políticos

Hablar por hablar

Lo más seguro es que si oyeran los comentarios de los ciudadanos sobre las sesiones de los miércoles entrarían en «modo pánico”

Pedro Sánchez, junto a Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el último congreso federal del PSOE
Pedro Sánchez, junto a Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, en el último congreso federal del PSOE

Resulta comprensible el mimetismo que se produce en el lenguaje político y en la forma de hablar de los políticos. Son muchas las horas, los días y las semanas que pasan juntos, ya sea en los Plenos o Comisiones del Congreso o del Senado, ya sea en los escaños de Ayuntamientos, Cabildos o Diputaciones. Esa cercanía, que se ve acompañada de discursos, provoca que el lenguaje de unos acabe siendo imitado en algunas formas y expresiones por otros.  Recuerdo que fortuna que adquirió la famosa “alícuota parte” de Felipe González. Rara era la vez que en sus discursos no aparecía lo de la “alícuota parte” hasta el punto en que poco a poco, uno tras otros, los diputados de su partido y, posteriormente, los diputados de otros diferentes al suyo comenzaron a utilizar la “alícuota parte” sin saber que “alícuota” significa parte. “Señorías, no pretendan ustedes quedarse con la alícuota parte que nos corresponde a nosotros”. O sea que nadie se quede con la “parte parte”.

Tertulianos y redes sociales

Tertulianos y redes sociales / rosell
Tertulianos y redes sociales / rosell

Los gobiernos quisieron siempre asustar al personal convirtiendo los informativos de las cadenas estatales y de las cadenas de televisión afines en lo que antiguamente hacía un periódico llamado El Caso. Era un semanario fundado en 1952, y que se especializó en noticias sobre sucesos. Tenía una tirada aproximadamente de 100.000 ejemplares, llegando en ocasiones a batir su propia marca con 500.000 números. Vivió hasta 1997. Ahora, los telediarios tienen una parte de información política, algo de información internacional y reparten el resto de su tiempo con muchos sucesos y la información meteorológica. La idea no es otra que convertir en temerosos a los electores para que cuando llegue la hora de votar depositen su papeleta de voto en aquella opción que mejor aparenta garantizar su seguridad.

Lo peor de la vieja política

¿Por qué nunca se dice que alguien representa lo mejor de la vieja política?

Pedro Sánchez y Pablo Casado en La Moncloa Europa Press
Pedro Sánchez y Pablo Casado en La Moncloa Europa Press

En ocasiones el lenguaje político encuentra expresiones que hacen fortuna e incansablemente se repiten en cualquier foro, vengan o no a cuento. La última que se ha puesto de moda es la que se lanza contra el adversario al que se acusa de “representar lo peor de la vieja política”. Con motivo de la moción de censura en Murcia, esa frase se ha repetido hasta la saciedad sin que se tengan noticias de que quienes la pronuncian sepan exactamente qué están diciendo. Se suelta eso de “lo peor de la vieja política” y nunca se aclara qué es lo peor y qué es la vieja política. Si se acota la vieja política es porque se sabe cuándo empezó y cuándo terminó. ¿A qué se refieren quienes hablan de la vieja política? ¿De qué época hablan? ¿En qué año comenzó y en qué año concluyó? ¿Creen quienes pronuncian la frase hecha, manida y estereotipada que la política, como la vida o como la historia, nace y muere y vuelve a nacer y vuelve a morir sin que existan precedentes? ¿Creen esos oradores de la nada que puede existir un presente sin que exista un pasado? ¿Y saben, acaso, que todo presente está inyectado de pasado?

La maldita hemeroteca

Algunos medios de comunicación, entre ellos de manera destacada la cadena de televisión la Sexta, emiten o mantienen secciones a la que ponen por título La maldita hemeroteca, en la que con gran alborozo de los periodistas responsables de la sección, se recogen las frases que a lo largo de los últimos meses o semanas han ido pronunciando nuestros representantes políticos.

BAGATELAS

Dicen que la salida de España del Rey emérito le va a venir bien a la Monarquía y a la figura del Rey Felipe VI. No lo sé. Según Podemos, «No existe motivo alguno para continuar cargando con una Monarquía carente de los mínimos valores éticos”. Podemos cree “que no se puede seguir impidiendo el debate social sobre el modelo de Estado en España».

En cualquier caso, a quienes les viene bien esta situación es a los grupos parlamentarios que, de nuevo, tienen materia para hablar, discutir y pelear. Total, hablar de Monarquía o República está al alcance de cualquiera. Discutir sobre si el Rey emérito hizo bien o mal saliendo de España no compromete casi nada. Eso sí, es otra oportunidad para no tener que subir a la tribuna del Congreso de los Diputados a exponer las líneas fundamentales de cada grupo respecto a cómo y cuándo saldrá España de la espantosa crisis en la que se halla metida.

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