España, con 174 días de clase en Primaria, 168 días en Secundaria y 164 días en Bachillerato, es el país de la Unión Europea que tiene menos días de clase
Los aficionados a la pesca sabemos que si lo que se pretende es capturar piezas de pequeño tamaño, lo sensato es utilizar cebos adaptados a la boca del pez y no echar el señuelo lejos de la orilla. Pescando cerquita se pescan piezas pequeñitas. Si se quieren capturar piezas más grandes, hay que aumentar el diámetro del sedal, el tamaño del anzuelo y del cebo y alejar el plomo de la orilla. La pesca grande está lejos de las orillas. Y eso que ocurre en la pesca pasa también en otros aspectos de la vida, por ejemplo en la educación.
Antes de la muerte de Franco y durante la transición española, la dedicación a la actividad política constituía en la mayoría de los casos un ejemplo de dignidad, valentía y altura de miras. En la mayor parte de los casos, el compromiso acompañaba a quienes se dedicaron a esa actividad. La cosa ha ido enredándose de tal manera que ahora esa dedicación -absolutamente necesaria para que la democracia exista- es sospechosa. Lejos de dar brillo, lo que hace es empañar la imagen. Antes, la familia aconsejaba no dedicarse a la política porque resultaba una actividad peligrosa para quienes habían vivido en sus carnes el fracaso de la II República y el terror de la dictadura. Ahora, las familias vuelven a aconsejar la no dedicación porque aparece como una actividad vergonzosa a los ojos de muchos ciudadanos.
Lo que parece claro es que a los independentistas espiados se les fue la fuerza por la boca
El portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián
Cada semana tiene su afán en España. Sabemos con qué cotilleos nos acostamos los domingos. No sabemos con los que nos despertaremos el lunes. Para mayor gloria y lucimiento de tertulianos los asuntos a tratar no deberán ser complicados. Si lo fueran, tendrían que ceder sus sitios a expertos que analizaran los efectos de la inflación, la continuidad a medio plazo del actual sistema de pensiones si se cumpliera el acuerdo de subir las pensiones en función de la inflación, la situación del mercado laboral, la diferencia entre contratos fijos discontinuos y contratos temporales, la subida de la energía eléctrica o del petróleo, el papel de las tecnologías en la nueva economía, el sistema educativo, la pérdida que supone para el sistema productivo español la ausencia de buena parte del 50 % de la población española en su vertiente femenina y de los trabajadores e hijos de trabajadores en situación de abandono que seguramente están dotados de tanta imaginación, ingenio e iniciativa como los hijos y progenitores de los más pudientes sin que unas y otros puedan aportarlos a la riqueza nacional, etc.
El PSOE tiene por delante el gran compromiso histórico de posibilitar una gran mayoría para un gobierno estable que haga frente al independentismo desde la fortaleza
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), recibe al presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo (d). Europa Press
Las generaciones de la primera mitad del siglo XX hicieron dos guerras mundiales o dos guerras civiles, como se quiera. La consecuencia, murieron diez millones de personasen la primera y veinte millones fueron heridos o mVienen tiempos difíciles. La invasión de Ucrania por Rusia no depara nada bueno para la paz, la economía y el Estado de Bienestar. Nadie sabe la evolución que tomarán los acontecimientos tras las amenazas del gobierno de Putin sobre una posible tercera guerra mundial.
No es extraño que el votante tradicional de la izquierda decida dar la espalda a aquellos partidos que tendrían la obligación de defender una política de igualdad
Marine Le Pen vota en la segunda vuelta de las elecciones francesas
Las generaciones de la primera mitad del siglo XX hicieron dos guerras mundiales o dos guerras civiles, como se quiera. La consecuencia, murieron diez millones de personasen la primera y veinte millones fueron heridos o mutilados. Y en la segunda, más de cincuenta millones de muertos. En el período que fue de la primera a la segunda guerra mundial, las clases dominantes y las élites conservadoras de Europa, sobre todo en los países más importantes, tal vez asustados por la radicalización que comenzaron a ver en la clase obrera como consecuencia de la revolución bolchevique en Rusia, se alinearon con las nuevas fuerzas políticas ultraconservadoras, xenófobas, racistas y nacionalistas. Las instituciones liberales de gobierno entraron en barrena y la democracia se debilitó con el triunfo de dos totalitarismos: el comunismo y el fascismo. Por el contrario, la generación de la segunda mitad del siglo XX, expandieron la democracia y la fortalecieron; en esa ocasión las élites conservadoras apostaron por la colaboración con la socialdemocracia y con los liberales creando el más largo proceso y progreso y periodo de tiempo de estabilidad democrática. De lo dicho extraigo la siguiente conclusión: la estabilidad y fortaleza de la democracia en Europa no depende tanto de las amenazantes fuerzas extremistas tipo Le Pen o Trump o Abascal, sino de la actitud que adopten las élites conservadoras en relación con los partidos populistas, racistas, xenófobos que están apareciendo por doquier.