Artículos en prensa

Relación de últimos artículos de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, publicados en prensa escrita.

El mundo al revés

Don Juan Carlos I, Suárez, Fraga, Carrillo, Peces Barba, Lavilla, Fernández-Miranda, Abril Martorell, González, Guerra, Gutiérrez Mellado, Pujol, Arzallus, Roca. De toda esa nómina, son muy pocos los que pueden mantener alto el espíritu de los que algunos denominan despectivamente el «régimen del 78».
Ese régimen, que yo reivindico por haber conseguido que los españoles estemos viviendo el mayor periodo de tiempo en libertad, se basa en la Monarquía parlamentaria. Nadie se atreve a propugnar la eliminación del parlamento porque, por el momento, en la Europa en la que nos encuadramos casan mal los regímenes autoritarios. Unos cuantos sí que desearían eliminar la Monarquía para que el régimen del 78 se desmoronara como una torre de naipes.

La CIA y compañía

El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.VICTOR SAINZ
El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo. VICTOR SAINZ

“Si la supuesta participación de Madrid (del gobierno socialista) es confirmada, las credenciales democráticas  del Gobierno español y del Partido Socialista quedarían manchadas seriamente”. Así termina el informe desclasificado de la CIA y que, según algunos medios y fuerzas políticas, “confirman que el presidente socialista, Felipe González, dio su conformidad para crear los GAL en los años 80”. Y los diputados de EH Bildu, herederos de ETA, se han tirado a la yugular reclamando la comparecencia de Felipe González. ¿Para qué? Ya sobran explicaciones. Ellos ya han condenado al Presidente González. La duda de la CIA no cuenta para quienes han decidido eliminar “el derecho de todos a la presunción de inocencia”.

La ciudad prohibida

La ciudad prohibida / Rosell
La ciudad prohibida / Rosell

Hace casi cien días que se decretó el estado de alarma y, consecuentemente, el confinamiento total o parcial de los españoles para esquivar la temible pandemia declarada por los efectos del llamado coronavirus. En líneas generales, los ciudadanos hemos hecho lo que se esperaba de nosotros. No ha habido grandes discrepancias a la hora de adoptar todas y cada una de las medidas que la autoridad sanitaria ha ido dictando semana tras semana. Los sanitarios españoles han dado un ejemplo de madurez y de responsabilidad. No cayeron en la tentación de ponerse a discutir entre ellos o contra la autoridad sanitaria por falta de material y de personal. Lo importante era salvar vidas y a ello se entregaron arriesgando las suyas. Su ejemplar comportamiento ha sido reconocido con la concesión del premio Princesa de Asturias de la Concordia y con el aplauso diario que puntualmente le dedicábamos los ciudadanos a la caída de cada tarde.

La pérfida y finiquitada Castilla

Fortalecer la vecindad con quien estaba ahí, pero que hace unos años aparecía tan lejos, es uno de los logros de los que más satisfecho debemos sentirnos los demócratas portugueses y españoles. Disponemos del mejor ambiente para enterrar fantasmas históricos, para anular prejuicios, para no dejar correr imágenes distorsionadas de uno y otro lado, para conocernos de verdad, para proponer planes estratégicos conjuntos. Hemos superado las consignas de fraternidad meramente retóricas del pasado y estamos explorando todas las potencialidades de una cooperación leal y fructífera. Por eso ha herido tanto que la Asamblea Municipal de Lisboa aprobara una moción de condena a la “deriva autoritaria” del Gobierno español en Cataluña en la que reclama una “solución política” que incluya la liberación de los presos del procés. La moción se votó el 26 de noviembre pasado, a propuesta del Partido Comunista, y fue aprobada gracias al apoyo del Parido Socialista, del Bloque de Izquierda, los comunistas y los tres partidos ecologistas, además de siete independientes.

Gabilondo sólo hay uno

Gabilondo sólo hay uno / rosell
Gabilondo sólo hay uno / Rosell

Generalmente, cuando se enferma, se acude a la consulta del médico, salvo algunos que, por ignorancia o desesperación, acuden a la consulta de un curandero. El primero, el sanitario, se conduce con criterios científicos y tras haber cursado los estudios pertinentes que le acreditan para ejercer la medicina. El segundo, el hechicero, afirma tener los efectos sanadores de la medicina, pero que no está apoyada por pruebas obtenidas mediante el método científico. El común de los mortales cree en la ciencia; sólo una minoría cree en la persona, en la inspiración y hasta en la ignorancia. La terapia del hechicero no tiene ningún fundamento; a lo más que llega es a engañar a quienes creen que curandero y médico son la misma cosa. El médico puede equivocarse honradamente. El santero se equivoca indecentemente. El médico no miente. El curandero, engaña.

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