Artículos en prensa

Relación de últimos artículos de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, publicados en prensa escrita.

Sr. Villar Mir: ¡adelante con los faroles!

Sr. Villar Mir: ¡adelante con los faroles! / Rosell
Rosell

El pasado sábado 15 de agosto, el señor Villar Mir envió una carta al director de este diario en la que calificaba de incalificable el artículo que firmaba yo el pasado 8 de agosto y que llevaba por título «¿Por qué no dimiten?» El autor de la carta afirma que en mi artículo «aludo a un infundio que se ha propalado en diversas versiones y que le cita como posible muñidor de un soborno supuestamente pagado por el consorcio que construyó el AVE La Meca-Medina y que, según el aberrante relato que circula, se habría entregado al jefe del Estado español en 2008, es decir tres años antes de que el proyecto fuera adjudicado a un consorcio español».

¿Por qué no dimiten?

¿Por qué no dimiten? / Rosell
Rosell

Nunca me he sentido orgulloso de haber nacido en España, porque no hice nada para merecerlo. Sí me siento enormemente agradecido a mis padres por haberme nacido aquí, en un país en el que tuve padres que me quisieron, maestros que me enseñaron, médicos que me curaron cuando lo necesité, y una sociedad que me dio oportunidades de formarme y formar una familia. En ocasiones sí me he sentido avergonzado por las cosas que ocurren en mi país. El pasado día 3 de agosto de 2020, experimenté cierto sentimiento de vergüenza por el linchamiento que algunos están intentando hacer de quien hasta hace poco tiempo era considerado como uno de los máximos impulsores de la democracia en España..

Saben tanto de corona como de coronavirus

Corona - coronavirusDe la prima de riesgo al coronavirus y del coronavirus a la Corona española. Nada ni nadie nos para. «De qué se habla que doy mi veredicto». No es que pongamos nuestras dudas respecto a los acontecimientos de más actualidad; es que damos nuestro dictamen sin encomendarnos ni a Dios ni al diablo. Estábamos seguros de que en verano el coronavirus haría mutis por el foro. No había conversación en la que se hablara de la pandemia en la que no se nos animara con la seguridad de que el calor alejaría el virus de nuestro entorno. «Si pasa con el virus de la gripe, por qué no iba a pasar con la Covid-19». De poco servía que se les  advirtiera que en Brasil, en Ecuador, en Argentina, en países que estaban saliendo del verano, los contagios se contaban por miles. No tenían dudas de que en verano la pandemia se tomaría sus vacaciones en España, pero que nos fuéramos preparando para noviembre. «Dicen que esa sí que será de campeonato».

Tres propuestas

  1. Resulta habitual, aunque no por eso menos aberrante , el asesinato de mujeres a manos de sus parejas. El último caso ocurrió en Úbeda, donde una mujer murió acuchillada por su marido. Para rematar la horrible faena, el verdugo se quitó la vida tirándose por el balcón de un cuarto piso en el que vivía la pareja y sus dos hijos, también asesinados por el parricida. Son muchas las llamadas que desde diferentes colectivos y medios de comunicación se realizan para tratar de concienciar a posibles víctimas de la violencia de género. Se me ocurre pensar que el mejor anuncio que podría ensayarse para concienciar a los futuros victimarios sería el siguiente: «Si piensa suicidarse después de matar a su mujer y/o a sus hijos, invierta los términos: SUICÍDESE ANTES y le enterraremos como se merece. Hacerlo al revés le convierte en un asesino. Suicidarse antes le convierte en un suicida. ¿Cómo le gustaría ser recordado?».

Marcos: «¡Las cajas volverán!»

José Antonio Marcos Blanco. Foto: César Quian
José Antonio Marcos Blanco. Foto: César Quian

Hasta el último día, José Antonio Marcos creyó que las cajas de ahorros volverían. La desaparición de Caja Badajoz, donde el prestó sus servicios profesionales durante tantos años, fue para él un mazazo que no supo ni pudo superar.

Cuando el mercado financiero eliminó a su mayor competencia, las cajas de ahorros, José Antonio Marcos ya se había jubilado con todos los honores y el reconocimiento de la ciudad de Badajoz, que le nombró hijo adoptivo y le dio su nombre a una calle de la capital pacense. En esa ciudad en la que existe una residencia universitaria que también lleva su nombre. Nada de eso compensó el malestar que le produjo que una caja solvente se malvendiera al mejor postor con el único fin de quitarla del mercado y así evitar competencias y ayudar más a vaciar la España vaciada.

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