La secesión no se sostiene en la simple voluntad de separarse, sino en ausencia de democracia o injusticia. Si hay democracia, no cabe la secesión. Más exactamente, la secesión hace imposible la democracia: si yo me marcho porque no me gusta lo que todos hemos decidido entre todos, no hay decisión verdaderamente democrática. Levantar una frontera entre conciudadanos, hacerlos extranjeros, reducir la comunidad de derechos, de justicia y democracia, supone una vuelta a los tiempos oscuros.
Yo soy partidario del Estado de las Autonomías. El Estado de las Autonomías ha elevado el nivel vital de todos los territorios de España y eso es un haber positivo que no puede olvidarse. Se dice que el Estado de las Autonomías es costoso, pero recuérdese que en la deuda española, la privada es tres veces superior a la pública; es decir, es imputable al Estado de las Autonomías menos de un tercio de la deuda global.
Las comunidades autónomas han cometido muchas torpezas, sin duda, pero muchas de ellas han servido para el progreso. Plantear ahora el retorno al sistema centralista es sencillamente suicida. No hay una sola posibilidad entre mil de que la clase política acepte esto y probablemente ningún pueblo de España lo quiera.
Nadie puede obligarme a creer en lo que no creo. Y mucho menos a defender aquello que me parece contrario a mis principios. Soy militante socialista y, por lo tanto, defensor de un proyecto político que se ampara en la libertad, la democracia y la igualdad. En consecuencia, no se puede ser nacionalista y de izquierdas. Son muchos los que sacan a pasear su orgullo por sentirse ciudadanos de tal o cual territorio. Nadie elige el sitio para nacer; nadie, en consecuencia, puede sentirse orgulloso de aquello en lo que no colaboró mínimamente para conseguirlo. Sí es cierto que si se nace en España, en Alemania, en Suecia o en Francia, se tienen posibilidades en el plano familiar, educacional, sanitario, religioso, etc., que no se tienen si ese nacimiento se lleva a cabo en Etiopía o en cualquiera de los países donde la libertad brilla por su ausencia y la miseria acompaña a la mayoría de los habitantes de esos territorios para el resto de sus vidas. Si la izquierda defiende que todos los seres humanos, por el mero hecho de serlo, tienen que tener las mismas oportunidades independientemente de la familia en la que te tocó nacer, no se entiende que algunos, que se autocalifican de izquierdas, defiendan las fronteras para establecer diferencias entre unos ciudadanos y otros. Un nacionalista entiende que si has nacido en un territorio determinado, tienes derechos que les están vetados a otros que no nacieron en el mismo sitio. Un nacionalista catalán piensa que un andaluz o un extremeño poseen menos recursos que los catalanes porque son menos inteligentes, más vagos o menos preparados para el trabajo. Un militante de izquierdas sabe que las diferencias entre ciudadanos no vienen marcadas por su tipología sino por las fronteras que arbitrariamente se han establecido a lo largo de la historia. …
Seguramente los terroristas pondrán mucha atención y sacarán sus calculadoras para ver cuántos muertos necesita la ‘premier’ británica para eliminar libertades
Pasaron las elecciones al Parlamento británico, que se adelantaron, no por necesidades del país, sino por el afán ventajista del Gobierno conservador, que pensó que el adelanto significaría la puntilla para un partido laborista que daba la sensación de estar deshilachándose, y la ocasión de aumentar la mayoría parlamentaria de la que ya disponía la primera ministra británica, la señora May, por herencia del irresponsable Cameron. Para los que opinan que las campañas electorales son un invento que no sirve para nada, será necesario recordar que al anuncio de la convocatoria de elecciones la ventaja del partido conservador respecto al laborismo era de 20 puntos porcentuales, mientras que la votación final, tras la campaña electoral, se redujo esa diferencia a apenas 2 puntos porcentuales. El líder laborista, el señor Corbyn, ha conseguido lo que nadie esperaba; no sólo no se hundió definitivamente, sino que, siguiendo el efecto que el profesor Tierno Galán provocó en el electorado madrileño cuando se presentó a alcalde de la capital de España, ha conseguido arrancar de su abstención a buena parte del voto de la juventud británica y llenar sus ya veteranas alforjas de ese voto que, según decían los analistas, se encontraba desencantado. …
Participé durante bastantes años en un organismo que comenzó a existir en los tiempos en los que José Luis Rodríguez Zapatero ocupó la Secretaría General del PSOE. Antes no existía el Consejo Territorial, que es el nombre que recibió la reunión que, un par de veces al año, celebraba el secretario general federal con los secretarios generales regionales y los presidentes de las Comunidades Autónomas gobernadas por socialistas. En ocasiones participaban miembros de la Comisión Ejecutiva Federal o el presidente de los alcaldes españoles si esa responsabilidad recaía en algún edil socialista. Se trataba de reflexionar, opinar y aunar criterios en aquellas materias que, por su complejidad requerían de las exigencias y de las cesiones de todos los que constituían en el entramado de poder institucional del PSOE. …