La CIA y compañía

El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo.VICTOR SAINZ
El expresidente del Gobierno español Felipe González, en una imagen de archivo. VICTOR SAINZ

“Si la supuesta participación de Madrid (del gobierno socialista) es confirmada, las credenciales democráticas  del Gobierno español y del Partido Socialista quedarían manchadas seriamente”. Así termina el informe desclasificado de la CIA y que, según algunos medios y fuerzas políticas, “confirman que el presidente socialista, Felipe González, dio su conformidad para crear los GAL en los años 80”. Y los diputados de EH Bildu, herederos de ETA, se han tirado a la yugular reclamando la comparecencia de Felipe González. ¿Para qué? Ya sobran explicaciones. Ellos ya han condenado al Presidente González. La duda de la CIA no cuenta para quienes han decidido eliminar “el derecho de todos a la presunción de inocencia”.

RETROEXCAVADORA O VOTO

Momento en que la estatua del propietario de esclavos escocés Robert Milligan es retirada en Londres - AFP
Momento en que la estatua del propietario de esclavos escocés Robert Milligan es retirada en Londres – AFP

Una de las consecuencias del asesinato del ciudadano norteamericano George Floyd ha sido la revisión o eliminación de todas aquellas obras que reivindiquen, enaltezcan o destaquen el racismo y el supremacismo de algunas razas sobre otras a las que se consideran inferiores.

Ahora que se anuncia una nueva edición del Teatro Clásico de Mérida, donde se volverán a representar obras de los clásicos griegos, me pregunto que cómo era posible que gente con mentes tan brillantes como Platón, Aristóteles, Pitágoras, Sófocles fundadores de la filosofía, de las matemáticas, de la democracia, no tuvieran ningún problema moral para vivir y convivir con esclavos. No solamente no tenían ningún problema, sino que Platón y Aristóteles escribieron a favor de la esclavitud. Hoy, 25 siglos después, nos parece intolerable. ¿Cómo no les creaba cargo de conciencia esa situación?

La ciudad prohibida

La ciudad prohibida / Rosell
La ciudad prohibida / Rosell

Hace casi cien días que se decretó el estado de alarma y, consecuentemente, el confinamiento total o parcial de los españoles para esquivar la temible pandemia declarada por los efectos del llamado coronavirus. En líneas generales, los ciudadanos hemos hecho lo que se esperaba de nosotros. No ha habido grandes discrepancias a la hora de adoptar todas y cada una de las medidas que la autoridad sanitaria ha ido dictando semana tras semana. Los sanitarios españoles han dado un ejemplo de madurez y de responsabilidad. No cayeron en la tentación de ponerse a discutir entre ellos o contra la autoridad sanitaria por falta de material y de personal. Lo importante era salvar vidas y a ello se entregaron arriesgando las suyas. Su ejemplar comportamiento ha sido reconocido con la concesión del premio Princesa de Asturias de la Concordia y con el aplauso diario que puntualmente le dedicábamos los ciudadanos a la caída de cada tarde.

¡A DESCARBONIZAR, A DESCARBONIZAR …!

Internet en la España vaciadaA veces vemos películas o reportajes que se adelantan a los tiempos. Lo que en ellos nos cuentan nos parece irreal y producto de la imaginación  del guionista o del director. Ocurre que en algunas ocasiones nos acordamos de que eso que estamos viviendo ya lo había profetizado alguien al que considerábamos un visionario sin fundamento.

A lo largo de la historia ha habido muchos momentos que rompieron los esquemas por los avances tecnológicos. La Primera Revolución Industrial trajo innovaciones mecánicas como la máquina de vapor o el ferrocarril; la segunda supuso la fabricación en masa a través de la electrificación; la tercera fue la que puso a disposición del gran público los ordenadores e internet; y ahora estamos en la cuarta, y ya se habla de la quinta, que se caracteriza por la conectividad de los dispositivos, el Big Data, las comunicaciones móviles, las redes sociales, la inteligencia artificial, el 3D, el asistente virtual, los robots, los autos autónomos, los drones, etc.

YO NO PIERDO LA ESPERANZA

Caceroladas sin mascarillas
Foto: EFE

Hace un par de semanas publiqué un artículo en este blog advirtiendo de la posibilidad de que, como consecuencia de nuestra laxitud a la hora de cumplir con la normativa sobre mascarillas y distancia social, volviéramos a la fase cero y al confinamiento total. Señalaba a los que en una mano esgrimen una cerveza y a los que en otra aporrean una cacerola. Debo decir que los de la cerveza ni se han inmutado y, tal vez, ni se hayan dado por aludidos, como diciendo “yo a lo mío y los demás que digan misa”. Por el contrario, los de las cacerolas, los defensores de la libertad, han salido desenfrenados propagando contra mí todo tipo de insultos, calumnias y difamaciones según me cuentan quienes se dedican a tuitear o a facebookear. Yo no frecuento esos nidos de anónimos cobardes.

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