LA EDUCACIÓN A SUBASTA

En mis tiempos de presidente de la Junta de Extremadura tuvimos que desarrollar una impresionante puesta al día del sistema educativo y sanitario extremeños. El centralismo había sido una mala madrastra para mi región. Aquellos que renieguen del sistema autonómico español que echen una vista al pasado centralista y observen las enormes diferencias que existían en esa España uniforme y uniformada. Cuando se trataba de elegir un pueblo donde enclavar el centro de salud comarcal nos encontrábamos con el eterno problema de las rivalidades locales que se solventaban con el estudio técnico que indicaba el mejor enclave para un servicio que prestaría asistencia sanitaria a un conglomerado de pueblos que estuvieran equidistante del nuevo centro de salud.

El aplauso de las ocho

El aplauso de las ocho / Rosell
El aplauso de las ocho / Rosell

Vivimos en un Estado descentralizado. Así lo define nuestra Constitución. Así se decidió al ingresar como nación, el 1 de enero de 1986, en la entonces Comunidad Económica Europea. Dos circunstancias que exigen de la concertación entre el Gobierno de España y los gobiernos de las diecisiete comunidades autónomas ante las exigencias de los retos y desafíos del mundo globalizado. Hoy, como desde 1979, nada se puede hacer de importancia en España si no confluyen las dos legitimidades: las CCAA necesitan del concurso del Gobierno central y este Gobierno necesita de la cooperación de los gobiernos autonómicos.

Varas de medir

 Varas de medir / Rosell
Varas de medir / Rosell

La doble vara de medir es una expresión popular que nos conduce a otra que llamamos la ley del embudo. En cualquier caso, se trata de denunciar el tratamiento dispar, beneficioso para unos y oneroso para otros, que damos a situaciones iguales o parecidas.
Hoy, las distintas varas de medir o la ley del embudo me vienen a colación por el desigual trato recibido por situaciones penitenciarias y políticas que están teniendo lugar ante el silencio de quienes se rasgan fácilmente las vestiduras cuando les toca a ellos la parte estrecha del embudo.

¿Hay alguien que quiera escucharme?

¿Hay alguien que quiera escucharme? / rosell
¿Hay alguien que quiera escucharme? / Rosell

Resulta difícil aceptar la situación que semana a semana se presenta ante nuestros atónitos ojos. La matanza de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas sigue ocupando páginas y páginas de los medios de comunicación social sin que parezca que el triste y desgraciado fenómeno tienda a desaparecer o por lo menos a rebajar su intensidad. Artículos y opiniones tratan de explicar las causas que aparentemente contribuyen al asesinato semanal, a la violación o a las agresiones grupales a mujeres.

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