Vea y compare
Es posible que el señor Tezanos, catedrático de sociología y director del CIS, se equivocara honradamente en el sondeo que publicó semanas antes de la celebración de las elecciones autonómicas andaluzas, atribuyendo de 45 a 47 escaños al PSOE de Andalucía y solo 1 al incipiente partido llamado VOX. El error fue de tal naturaleza que, tal vez, Tezanos debería revisar sus métodos y adaptarlos a los tradicionales del CIS que están ya suficientemente contrastados. Desde mi punto de vista, no hay que ser sociólogo ni politólogo ni analista político, que de todo hay, y en abundancia, en emisoras y televisiones, para haber comprendido que las cosas no podían haber salido de manera diferente a como se han conducido. No podía ser creíble una candidata que apostando, con todo merecimiento y todas las credenciales, a la Secretaría General del PSOE, lo que implicaba el abandono de la presidencia de la Junta de Andalucía y de la Secretaría General del PSOE andaluz, cuando pierde esa oportunidad, regresa a tierras andaluzas como si nada hubiera pasado. Y sí pasó: pasó que perdió mucha credibilidad. Si se opta por lo más, después no se puede acudir a lo menos diciendo que lo menos es lo más. De nuevo el sistema de primarias casi aniquiló a una excelente política y contribuyó a la derrota del PSOE en Andalucía.
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Susana Díaz es la nueva presidenta de la Junta de Andalucía. En pura lógica democrática y siguiendo el procedimiento que establece nuestro sistema político, los ciudadanos cuando somos convocados a las urnas no elegimos presidentes, sean estos nacionales o autonómicos; los partidos mantienen la ficción de que en realidad de lo que se trata es de elegir presidente autonómico o nacional. Todos sabemos que no es así, pero mantenemos el juego. En realidad, a unos y a otros los eligen los diputados de uno u otro parlamento, de tal forma, que nadie de nosotros ejercitando el voto ciudadano hemos elegido nunca a ningún presidente autonómico o nacional; como mucho, hemos dado nuestra confianza a los candidatos que se presentan a diputados, sabiendo, eso sí, que las siglas por las que manifestamos nuestras preferencias señalan a uno de los candidatos como la persona que ese partido o coalición presentará en el debate de investidura como aspirante a la Presidencia del Gobierno. Podría ocurrir, aunque en España nunca ha ocurrido, que, tras unos resultados electorales que no aproximara a ningún partido a la mayoría parlamentaria, se articulara una coalición entre los dos o tres partidos que hubieran obtenido más representación y se designara candidato a la presidencia a algún diputado que no fuera el inicialmente previsto para ocupara esa responsabilidad.
Dimitió Griñán. En estas mismas páginas escribí un par de comentarios sobre el anuncio del presidente de la Junta de Andalucía, en el pasado mes de julio, cuando anunció la convocatoria de primarias para elegir al próximo candidato a la presidencia del gobierno andaluz, que no su dimisión inmediata como ocurrió el pasado día 27. En esos artículos aventuraba las hipótesis que podían plantearse una vez que hubiera un candidato socialista, tras el proceso de primarias. El más lerdo de los comentaristas políticos adivinó que Griñán no podía seguir de presidente con una candidata sentada en su consejo de gobierno, esperando tres años hasta que se agotara la legislatura actual. Y efectivamente, Griñán, dimitió. No podía esperarse otra cosa. …