Diario de Sevilla

Cuento sobre el racismo

Un señor de cincuenta y tantos años llegó a su asiento en un vuelo lleno de gente y al llegar y verlo no lo quiso. El asiento estaba al lado de un hombre negro. Enfadado, llamó inmediatamente a la azafata y le exigió un nuevo sitio. Dijo: “No puedo sentarme aquí junto a este negro”. La asistente de vuelo respondió: “Déjeme a ver si puedo encontrar otro asiento”. “Deme su nombre, por favor”. “Abas Ca Ca”, respondió el racista. Después de hacer una comprobación, la azafata volvió y le comunicó: “Señor no hay más asientos en clase turista, pero voy a consultar con el comandante a ver si hay algo en primera clase”.

En defensa de la decencia política

En defensa de la decencia política / rosell

Ha habido mucha torpeza y, sobre todo, muchos sobrentendidos. Se suponía que después de cuarenta y cinco años de funcionamiento de las instituciones creadas por la Constitución de 1978, todo el mundo se identificaba con ellas, las reconocía, las diferenciaba y sabía en qué consiste el papel de cada uno de los integrantes de las mismas. La televisión pública comenzó ofreciendo los sábados a media mañana un programa por su segunda cadena llamado Parlamento, en el que se explicaba la actividad que nuestros diputados y senadores realizaban a lo largo de una legislatura. Pero siendo en La 2 y en la matinal de los sábados, se podría suponer que el 99% de los adolescentes españoles de aquel tiempo no vieron nunca ese programa.

Entre pillos anda el juego

Tomo prestado el título de la película de los años ochenta Entre pillos anda el juego, protagonizada por Eddie Murphy y Dan Aycroid.

Pasaron las elecciones catalanas. Tal y como se preveía el resultado ha dejado la gobernabilidad de Cataluña en manos de no se sabe quién. Los analistas políticos andan como locos estableciendo pronósticos que en la mayoría de las ocasiones no responden a la realidad de los resultados sino al deseo de cada cual.

Contra nosotros: riqueza y renta

Contra nosotros: riqueza y renta / rosell

Antoni Castells, consejero socialista de Hacienda de la Generalitat en 2009, declaró tras la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera del 15 de julio de ese año, cuando se aprobó el modelo de financiación autonómica que rige ahora, que el nuevo sistema “no sólo es bueno para Cataluña, sino que también lo es para el conjunto de España”. Castells celebró y valoró el acuerdo porque “con él, se cumple estrictamente el Estatuto de Cataluña y por el hecho de que se produzca un cambio de modelo”. Eran esos días en los que la prensa valoraba la astucia de los negociadores catalanes que, según esa prensa, siempre acababan las negociaciones con las alforjas llenas

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