Estado de las autonomías

Dirigentes o marionetas

Dirigentes o marionetas / Rosell
Dirigentes o marionetas / Rosell

Yo soy partidario del Estado de las Autonomías. El Estado de las Autonomías ha elevado el nivel vital de todos los territorios de España y eso es un haber positivo que no puede olvidarse. Sin duda, las comunidades autónomas han cometido muchas torpezas, pero sus aciertos han servido para el progreso de España y de sus territorios. Plantear ahora el retorno al sistema centralista es sencillamente suicida. No hay una sola posibilidad entre mil de que la clase política acepte esto y probablemente ningún pueblo de España lo quiera.

Bueno, tal vez, esta última afirmación haya que matizarla. La pandemia, en su primera y segunda versión, además del enorme roto que está haciéndole a la economía española y la desgracia que está llevando a tantos hogares a través de la enfermedad y la muerte, está llenando de argumentos a los enemigos de este buen descubrimiento que significó la incorporación del Estado autonómico a la descentralización de España.

AUTOCONVOCARSE

Los Presidentes de Castilla la Mancha, Madrid y Castilla y León
Foto: Comunidad de Madrid

No hace muchos días que tres presidentes autonómicos (Madrid, Castilla y León y Castilla La Mancha) se reunieron, sin necesidad de secretismo alguno, para conjuntar políticas o medidas sobre el coronavirus. Esa acción puso en evidencia la ausencia de reuniones que a lo largo de estos últimos seis meses podrían haberse celebrado para que los españoles abandonáramos la sensación de que unos por otros y la casa sin barrer.

La ciudad prohibida

La ciudad prohibida / Rosell
La ciudad prohibida / Rosell

Hace casi cien días que se decretó el estado de alarma y, consecuentemente, el confinamiento total o parcial de los españoles para esquivar la temible pandemia declarada por los efectos del llamado coronavirus. En líneas generales, los ciudadanos hemos hecho lo que se esperaba de nosotros. No ha habido grandes discrepancias a la hora de adoptar todas y cada una de las medidas que la autoridad sanitaria ha ido dictando semana tras semana. Los sanitarios españoles han dado un ejemplo de madurez y de responsabilidad. No cayeron en la tentación de ponerse a discutir entre ellos o contra la autoridad sanitaria por falta de material y de personal. Lo importante era salvar vidas y a ello se entregaron arriesgando las suyas. Su ejemplar comportamiento ha sido reconocido con la concesión del premio Princesa de Asturias de la Concordia y con el aplauso diario que puntualmente le dedicábamos los ciudadanos a la caída de cada tarde.

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