Pedro Sánchez

La pérfida y finiquitada Castilla

Lo peligroso es la pretensión de algunos independentistas españoles de atraer a Portugal a la discusión sobre la configuración nacional de la península

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa (i) y el presidente de España, Pedro Sánchez.
El primer ministro de Portugal, Antonio Costa (i) y el presidente de España, Pedro Sánchez.

El pasado 28 de octubre se celebró en Trujillo la cumbre Hispano-Lusa. Por el ambiente y por los resultados, hoy podemos afirmar que quizás estemos ante el mejor momento en las relaciones entre ambos países. Pero hay que distinguir las buenas relaciones institucionales de la densidad o la calidad del conocimiento entre ambas sociedades. Las buenas relaciones entre los gobiernos no implican por sí solas un paralelo clima en las relaciones sociales, culturales o económicas. Esa reiterada constatación del buen momento de las relaciones no pueden ocultar todas las cuestiones que hayan afectado, afecten o puedan afectar a nuestras relaciones peninsulares.

Sin Sánchez, serían uno más de la nómina

Quienes hemos tenido la obligación de compartir reuniones institucionales con quienes han ostentado presidencias catalanas y vascas sabemos de sus complejos de superioridad

Recepción de los Reyes. Europa Press
Recepción de los Reyes. Europa Press

“Por responsabilidad institucional” dijeron los miembros del Gobierno que pertenecen al cupo de Podemos cuando se les preguntó por las razones que les llevaron a asistir a la Fiesta Nacional y a la recepción que los Reyes de España ofrecieron a sus invitados, con desfile militar incluido. No hay que haber estudiado Filosofía para deducir que los representantes institucionales que no fueron, pero que estaban invitados por razón de su cargo, dejaron su responsabilidad institucional en el sillón de su despacho. Dos presidentes, el de Cataluña y el del País Vasco y dos ministros, el de Consumo y el de Universidades.

Con el mástil al hombro

Si el presidente de la Generalitat ordenó quitar la bandera española fue porque no está seguro de su patriotismo independentista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palau de la Generalitat. EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Palau de la Generalitat. EFE

Las personas que deciden iniciar una dieta alimentaria para perder algunos kilos evitan meter en la nevera o en la despensa cualquier producto que les incite a romper esa dieta. No quieren ni ver todo aquello a lo que han renunciado para conseguir una silueta más estilizada. No es que no les guste comer alimentos que engordan. Se mueren por ellos y, por eso, para eludir la tentación, evitan tenerlos en sus casas.

La responsabilidad de la militancia socialista

La responsabilidad de la militancia socialista / ROSELL
La responsabilidad de la militancia socialista / ROSELL

España es un país de clichés construidos sobre la nada o la mentira. Las biografías importan poco. Importa la imagen que consigan transmitir de cada uno de nosotros. Desde que se inventó el nefasto sistema de primarias para elegir a los candidatos a la presidencia de los distintos gobiernos, los militantes se dividen en traidores o leales, según se hayan mantenido fieles a una candidatura o hayan desertado de ella para votar a la contraria. Tengo publicados más de una decena de artículos rechazando esa forma de selección del liderazgo y mi renuncia a votar en cualquier proceso donde se enfrenta un militante a otro sin más argumentos que los personales. Nunca voté en unas primarias y, en consecuencia, tampoco voté ni a Pedro Sánchez ni a Susana Díaz cuando se enfrentaron por el liderazgo socialista. No fui al acto que la candidata andaluza celebró en Madrid acompañada de la plana mayor socialista y de lo que periodísticamente se conoce como la vieja guardia socialista. Y tampoco acudí a ninguno de los actos que protagonizo por los mismos objetivos el candidato madrileño.

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